• El titular de la dependencia federal, Evaristo Ovando Ramírez, estimó que el ciclo primavera-verano concluyó de forma estable con más de 500 mil hectáreas sembradas y un crecimiento general de hasta 5%.
  • Advierten que cambios bruscos de temperatura propician plagas; la producción de cempasúchil en Naolinco y San Pablo Coapan muestra menor densidad por el clima.

XALAPA, VERACRUZ. El titular de la Oficina de Representación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) en Veracruz, Evaristo Ovando Ramírez, aseguró que el próximo ciclo agrícola otoño-invierno se perfila favorable para la entidad. Esto, a pesar de que los pronósticos climatológicos anticipan una reducción de entre el cuatro y cinco por ciento en el promedio de precipitaciones.

Entrevistado tras encabezar la tradicional guardia de honor en el parque Los Berros de Xalapa en memoria de Miguel Hidalgo y Costilla, el funcionario federal detalló que el ciclo primavera-verano cerró de forma estable con más de 500 mil hectáreas sembradas y rendimientos de 1.5 a dos toneladas por hectárea, registrando un crecimiento de entre el tres y cinco por ciento respecto a años anteriores. «No es un asunto de que haya bajado la producción», sostuvo.

Para el ciclo que inicia entre septiembre y octubre, la SADER proyecta la siembra de 120 mil a 150 mil hectáreas. Aunque es una superficie menor, Ovando Ramírez destacó que ciertos cultivos alcanzan rendimientos superiores de entre cinco y nueve toneladas por hectárea, por lo que descartó que el déficit de lluvias ponga en riesgo generalizado la producción.

No obstante, el funcionario advirtió que la combinación de lluvias irregulares con temperaturas extremas —como los 46 grados registrados recientemente en Papantla— genera condiciones propicias para la aparición de plagas y enfermedades fungosas. Ante este escenario, exhortó a los productores a mantener una vigilancia permanente y aplicar medidas preventivas.

Respecto a la situación de los floricultores en San Pablo Coapan y Naolinco, quienes han reportado afectaciones por la escasez de agua, el representante de la SADER reconoció que el cempasúchil es un cultivo altamente sensible. Tras un recorrido por la región serrana, constató que las parcelas presentan una menor densidad de plantas de la habitual para estas fechas.

«Una hectárea, media hectárea, un cuarto de hectárea, para el que la siembra es una tragedia», manifestó el funcionario al solidarizarse con la economía familiar.

Para mitigar este impacto, la SADER evaluará el manejo técnico a través de las Escuelas Campesinas. Asimismo, destacó que en los últimos cuatro años el cultivo de esta flor y la reciente introducción del girasol se han extendido a municipios como La Perla, Magdalena, Huayacocotla, Cosautlán y Xico, consolidándose como opciones turísticas y fuentes de ingresos adicionales para las familias cafetaleras.

Finalmente, en cuanto a reportes de pérdidas en la región central del estado, particularmente en Jamapa y Comapa, la SADER aclaró que, aunque existen afectaciones localizadas, estas no representan un impacto significativo frente al millón 300 mil hectáreas de superficie agrícola total de Veracruz.

Ovando Ramírez concluyó señalando que el fin de la canícula y el reciente incremento de las lluvias en las últimas semanas han favorecido la recuperación de las zonas maiceras, alejando el riesgo de pérdidas masivas como las sufridas en el año 2023.