Los ‘Sis dies corrents’ de Neus Ballús se hacen con cinco galardones, entre ellos mejor dirección y película. Clara Roquet triunfa con mejor guion y mejor película de habla no catalana por ‘Libertad’.

Son las 19.00 horas y en unos sofás apartados en la entrada del Museo Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) están sentadas la actriz Marta Nieto, protagonista de Tres, la directora y guionista Abril Zamora y una espectacular Samantha Hudson ataviada con un estilismo de tanga y dos coletas. No charlan entre ellas porque no pueden. Están atareadísimas introduciendo en sus fosas nasales los hisopos de test de antígenos. Toda precaución es poca en la gran fiesta del cine catalán.

Aunque el recuerdo a Pau Riba y el rechazo a la guerra en Ucrania marcaron el tono de una gala celebrada en una sala Oval con 1.300 invitados repartidos por mesas que rodeaban el escenario, las medidas sanitarias por la pandemia siguieron presentes en la decimocuarta edición de los premios Gaudí. Su palmarés certificó el poderío y la creatividad de las mujeres en el nuevo cine hecho o producido en Cataluña. Con el 54% de mujeres nominadas en las quinielas de las distintas categorías, cuatro directoras se hicieron con los principales galardones que otorga la Academia del Cine Catalán.

Sis dies corrents, la crónica de una semana de trabajo de tres lampistas del extrarradio barcelonés que ha cosechado éxitos en festivales como Locarno o Toronto, se hizo con cinco de los nueve Gaudís a los que optaba, entre ellos el de mejor película y mejor dirección para Neus Ballús. “Esta historia no nos la podrán borrar, no venimos a hacer óperas primas, venimos a quedarnos”, reivindicó Ballús al recoger su Gaudí a la mejor dirección y al recordar el Oso de Oro de Carla Simón en la Berlinale.

“Esta historia no nos la podrán borrar, no venimos a hacer óperas primas, venimos a quedarnos”, reivindicó Ballús al recoger su Gaudí a la mejor dirección

Tras hacerse con el premio a mejor directora novel en la última edición de los Goya, Clara Roquet se convirtió en la otra protagonista de la noche al ganar el Gaudí al mejor guion y mejor película de lengua no catalana por Libertad. La del domingo fue la noche de las directoras: Alba Sotorra fue la tercera cineasta que triunfó con El retorn, la vida després de l’ISIS, ganador en la categoría de documental y Laura Mañá se hizo con el de mejor película de televisión por Frederica Montseny, la dona que parla.

Como bien recordó Ballús en su discurso, lo suyo no era flor de un día. La directora de Sis dies corrents repitió el doblete que consiguió con La plaga en 2013 y Roquet tampoco se estrenaba en el MNAC. La barcelonesa nacida en la plana de Vic acumulaba dos premios más de pasadas ediciones: uno por el guion de 10.000 km. (2014) y otro por el cortometraje El adiós (2015).

Por su parte, los hombres de Sis dies corrents repitieron el premio con el que se hicieron en Locarno y se llevaron el premio al mejor protagonista (Mohamed Mellali) y mejor secundario para Valero Escolar. La joven Maria Morera se llevó el de mejor actriz protagonista por Libertad y la mejor secundaria fue Ángela Cervantes, una de las más emocionadas al subir al escenario, por Chavalas. Ian de la Rosa, que se hizo con el premio al mejor cortometraje por Farrucas, se convirtió en la primera persona trans en ganar en un Gaudí. El premio del público fue a parar a Mediterráneo, el drama basado en la vida de Óscar Camps, fundador de Open Arms, dirigido por Marcel Barrena.

Para la directora Carla Simón, que acudía embarazada de cinco meses como miembro de la Junta de la Academia y fue una de las más buscadas tras hacerse con el Oso de Oro por Alcarràs, los reconocimientos y los premios hacia las cineastas siguen siendo insuficientes frente a una realidad que, lejos de las galas, no es tan brillante como parece. “Los premios no significan que las producciones dirigidas o producidas por mujeres sean, actualmente, la mitad o más de la mitad del total de producciones, estamos bastante lejos de esa cifra. Está muy bien celebrar todos estos reconocimientos, pero hay que ponerlo en perspectiva: hablemos de ello, por supuesto, pero todavía no podemos cantar victoria”, defendió a su paso por la alfombra roja.

Con los integrantes de la Academia luciendo en sus solapas y vestidos lazos blancos en solidaridad con Ucrania, la nueva directora, Judith Colell, pidió mayor financiación institucional durante su discurso y mostró su rechazo a la ofensiva rusa. “No a la guerra, nunca y en ninguna situación”, dijo. La gala contó con la presencia de la actriz ucraniana Polina Dzhakaieva, que entregó uno de los premios, y con la participación de la directora de la Academia de Cine de Ucrania y del Festival Internacional de Cine de Odessa, Anna Machukh. El compromiso de Colell con una nueva era “más inclusiva” en la Academia se hizo patente con el anuncio de la creación de un Departamento de atención y prevención de los abusos en el sector audiovisual y las artes escénicas, el primero de Catalunya y del resto de España, que también supondrá la redacción de un protocolo de buenas prácticas en colaboración con el colectivo Dones Visuals.

Fuente: El País.