EU y aliados anuncian bloqueo a bancos, cancelan renegociación de deuda rusa, restringen movilidad a élites…

Un golpe económico contra líderes, instituciones bancarias, diputados, oligarcas y hasta proyectos energéticos rusos fue la respuesta contundente de aliados de Ucrania ante el reconocimiento del presidente Vladimir Putin a las zonas separatistas Lugansk y Donetsk, que Estados Unidos ve como el inicio de una invasión y por el que aliados de Volodimir Zelenski alistan despliegues ante una posible anexión como en 2014.

Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Canadá, la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) activaron sus primeros paquetes de sanciones económicas como se anticipaba y aumentaron apoyo militar para robustecer a las fuerzas en Kiev, región que abandonaron por seguridad.

Aunque destacaron un plan conjunto, cada nación anunció de manera independiente restricciones contra rusos implicados en los planes de invasión, pues el presidente de EU, Joe Biden, insistió que las recientes decisiones y movilizaciones demuestran que Rusia está lista para la ocupación, castigos que aplaudió el ministro de Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba.

Apuntó que Rusia tiene a más de 160 mil tropas con sistemas de misiles rodeando a Ucrania, algunas en Bielorrusia, así como buques en el mar Negro y hasta suministros como sangre lo que hace temer un ataque, y es claro que “no son fuerzas de paz”, según el líder de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, sino que se trata de una de las mayores crisis que alteran la paz mundial.

.Gráfico: La Razón de México

Casi a la par de que el Parlamento ruso dio luz verde al Kremlin para asentar bases en territorios extranjeros, el mundo amplió la gama de sanciones para aislar a esa región euroasiática.

El más severo fue EU, Biden sentenció “no hay ninguna duda, el agresor es Rusia” y sostuvo que está dispuesto a sumar más castigos si la nación insiste en amenazar territorios aliados y la estabilidad mundial, pues no se dejarán engañar.

“Rusia pagará un precio aún más alto”, insistió en un mensaje televisivo ante el desafío de Putin contra la soberanía ucraniana y enlistó a los primeros acotados de ese régimen: dos bancos, élites rusas y sus familias, como cómplices. Con el objetivo de cortar todo financiamiento, bloqueó a las instituciones bancarias Vnesheconombank (VEB) y Promsvyazbank (PSB) y subsidiarias, obstaculizó la renegociación de deuda con Occidente y quitó acceso a mercados e inversores clave.

Los oligarcas acotados son Aleksandr Bortnikov y su hijo Denis, Sergei Kiriyenko e hijo, de nombre Vladimir, así como el directivo bancario Petr Fradkov, pues llegó el momento de que compartan el dolor como lo han hecho con políticas corruptas, explicó. El demócrata admitió que tales acciones podrían implicar costos en temas de petróleo y gas, pero indicó que están preparados y hay acuerdos con productores para garantizar el suministro, pues ello afectará más a Rusia que a ellos.

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Previamente, Gran Bretaña asemejó la estrategia al congelar los bienes de cinco bancos (Rossiya, IS Bank, GenBank, Promsvyazbank y Black Sea Bank) y de tres multimillonarios identificados como Gennady Timchenko y los hermanos Igor y Boris Rotenberg y no descartó cierres en el mercado financiero para asfixiar a la nación. Al igual que la UE, pues el bloque de 27 naciones acordó de manera unánime cerrar toda financiación y bloquear a casi 400 líderes y diputados que apoyan a los separatistas, hecho que el alto representante de exteriores regional, Josep Borrell, consideró “perjudicará mucho” a Rusia ante su política agresiva.

Por separado, Alemania, que se resistía a aplicar medidas punitivas abogando por un diálogo, suspendió tras un estira y afloja la certificación del gasoducto Nord Stream 2; sector en el que Finlandia podría secundarlo al poner en pausa un proyecto energético en temas nucleares.

Mientras que Australia y Japón se sumaron al cierre de esta edición al cúmulo de sanciones; la primera nación vetó la entrada de al menos ocho de los integrantes del Consejo de Seguridad ruso y frenó al sector energético y la segunda congeló fondos de las regiones estratégicas y también retiró visados, según los primeros ministros Scott Morrison y Fumio Kishida, respectivamente.

En tanto, Ucrania evalúa romper todo lazo diplomático con Rusia por el ataque y advirtió que no caerá en provocaciones ni en un ultimátum, luego de que Putin cuestionara su soberanía al decir que es una antigua región soviética y rechazara una violación a los Acuerdos de Minsk, al argumentar que Kiev incumplió primero.

Y horas más tarde, el jefe de Estado ucraniano convocó a reservistas; aunque descartó un ataque a escala en su contra, sostuvo que sus fuerzas deben estar preparadas ante cualquier hostilidad o amenaza en caso de que cambie la situación operativa y sólo por un plazo especial. Además, ratificó que no reconocerá la supuesta independencia del Donbás.

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Sus declaraciones se registraron tras nuevos informes de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) que contabilizó el último día hasta mil 900 violaciones al alto al fuego en los puntos separatistas, poco más del doble de las registradas el día previo.

Al respecto, el gobierno estadounidense anticipó el envío de tropas a países bálticos. Indicó que no buscan combatir con Rusia, pero mantendrán movimientos adicionales en favor de la seguridad ucraniana; estrategia a la que se sumaron GB, Canadá, Hungría y hasta la OTAN con un financiamiento de 500 millones de dólares, el respaldo de 460 efectivos especiales, la movilización de tropas y el posible envío de 100 aviones y 120 buques, respectivamente. El último organismo sostuvo que está decidido a actuar “aún más fuerte, incluso (a) un precio más alto”.

Cabe destacar que la última jugada rusa provocó cambios en la agenda, pues Zelenski se reunió con el presidente de Estonia, Alar Karis, quien le refrendó total apoyo; mientras que hoy recibirá en Kiev a los primeros ministros de Polonia y Lituania, Andrzej Duda y Gitanas Nauseda, para dialogar. En contraste, EU y Francia suspendieron las reuniones del secretario de Estado, Antony Blinken, y el canciller Jean-Yves Le Drian con Rusia, quienes coincidieron que se perdió el propósito.

Bajo este escenario, Rusia ordenó la evacuación inmediata de su personal, al asegurar que éste ya no está seguro debido a los ataques repetitivos en regiones como Kiev, Járkov, Odesa y Leópolis, mientras otras naciones ya retiraron a su personal de Ucrania desde días antes al desocupar sus embajadas o enviar a su personal a Polonia u otras naciones vecinas.

Cruz Roja lanza alerta ante riesgo de desatar una crisis humanitaria

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) externó su preocupación ante las “implicaciones a gran escala” por múltiples afectaciones y falta de suministros en Donbás, región que integran Lugansk y Donetsk, ante una posible invasión.

El organismo admitió gran incertidumbre sobre la situación que enfrenta este territorio, pues incluso antes de cualquier intento de ataque ya enfrenta severos problemas de escasez de agua y falta de suministros, luego de recientes enfrentamientos entre prorrusos y el Ejército de Kiev, afectando hasta un millón de pobladores, la tercera parte de los que viven ahí.

Y admite que la situación podría empeorar en cuestión de días con la reciente escalada a raíz del reconocimiento de Rusia a estas tierras separatistas que podrían quedar aisladas como medidas de contención contra el gobierno de Vladimir Putin.

Cabe destacar que tan sólo la semana pasada se reportaron cortes al suministro de luz y hasta telefonía, claves en caso de una situación crítica con víctimas.

Por lo anterior, el organismo instó a “todos los bandos a resguardar la infraestructura civil esencial”, que tendrá gran relevancia en caso de que escale la situación y se requiera asistencia médica; además, horas después se reportó la supuesta creación de un hospital en la zona fronteriza, lo que evidencia que Rusia sí está pensando en una guerra.