La escritora veracruzana Beatriz Espejo recibió la distinción literaria Poeta de América Carlos Pellicer Cámara, en el marco de la inauguración de las Jornadas Pellicerianas “Encuentro de Poesía 2022”, actividad que se llevó a cabo este miércoles 16 de febrero en el Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara. Además de recibir el reconocimiento, la autora de los libros Muros de azogue, El cantar del pecador y Todo lo hacemos en familia ofreció una conferencia magistral titulada “Mi recuerdo de Carlos Pellicer”.

Carlos Pellicer Cámara fue escritor, maestro y museógrafo. Formó parte de la generación de Los Contemporáneos, al lado de otros destacados escritores de su época. Se apropió de las vanguardias y creó una obra poética original, por la que obtuvo reconocimiento internacional. Su producción literaria fue fructífera, con alrededor de 25 libros publicados y cuatro obras póstumas. Es una de las figuras más representativas del estado de Tabasco.

Organizado por la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, y el Gobierno de Tabasco a través de la Secretaría de Cultura del estado, este encuentro de poesía celebra y difunde la obra de Carlos Pellicer.  Las Jornadas Pellicerianas tienen como antecedente el Encuentro Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer, que en 2018 llegó a su XIV edición, además del Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer, que se entrega desde 1978 de manera ininterrumpida.

En 2021 la distinción literaria Poeta de América Carlos Pellicer Cámara fue para otro veracruzano, el escritor Jordi Soler, quien en esa ocasión, debido a la pandemia, recibió el reconocimiento de manera virtual. Este año, Jordi Soler acudió de manera presencial para presentar su más reciente trabajo publicado por Alfaguara, la novela Los hijos del volcán, una historia que tiene como escenario la plantación cafetalera La portuguesa, fundada por refugiados españoles cerca de Córdoba, Veracruz.

Beatriz Espejo es Doctora en Letras Españolas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha combinado su carrera literaria con la docencia y la investigación. Su primer libro, La otra hermana, contó con el respaldo de Juan José Arreola, quien lo publicó como primer volumen de la colección Cuadernos del unicornio en 1958; con estos cuentos la autora incursionó en el género fantástico. Sus siguientes libros: Muros de azogue (1979) y El cantar del pecador (1993), tratan sobre la vida burguesa veracruzana, envuelta en la atmósfera costeña y amenizada por el ritmo de los sones; son dos libros en los que están presentes los recuerdos de su vida familiar. Asimismo, Alta costura (1997) se centra en la condición de la mujer, sobre todo en sus contradicciones, en el conflicto entre la vida profesional y la personal. La condición de la mujer es un tema recurrente en su obra.

Considerada una de las mejores cuentistas mexicanas, es también novelista, ensayista y traductora. Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo 1983 por sus colaboraciones en diarios y revistas; el Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 1993 por El cantar del pecador; y el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 1996 por Alta costura.

Ha publicado dos novelas: Todo lo hacemos en familia (2001), en la que vuelve al tema de la familia burguesa venida a menos y regresa también al territorio veracruzano, haciendo de Tlacotalpan uno de los escenarios de la historia; y ¿Dónde estás corazón? (2014), una novela histórica que gira en torno a la decisión del virrey de la Nueva España, don Baltasar de Zúñiga y Guzmán, de formar el primer convento al que puedan ingresar mujeres indígenas.

En 1998 fue nombrada Veracruzana distinguida y desde 2001 se entrega en Yucatán el Premio Nacional de Cuento que lleva su nombre. En 2003 el Instituto Veracruzano de la Cultura le rindió homenaje en el marco de su feria del libro, mientras que en 2011 la Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM publicó una serie de cuentos seleccionados por la escritora, activista y académica Ester Hernández Palacios. En la nota introductoria que le dedica, la investigadora señala: “Beatriz Espejo retoma el oficio de Penélope, la pasión de Rosa Chacel, la elocuencia de Mercè Rodoreda, el gesto de extravío delante del crepúsculo de Katherine Mansfield, y quisiera decirnos y quisiera decirse a sí misma que ya no tiene más sentido el detalle, la filigrana de la que está rodeada el vacío; pero todavía coqueta, lo describe”.