XALAPA, VERACRUZ — 21 de abril de 2026 — Representantes del sector agropecuario nacional, encabezados por el Frente de Organizaciones Sociales y Económicas del Campo (FOSEC), emitieron hoy una alerta urgente ante lo que califican como una «profunda crisis estructural» que amenaza la soberanía alimentaria de México y la viabilidad económica de miles de familias productoras.
Rafael Lindo Chaga, presidente del FOSEC, denunció que el campo mexicano opera actualmente bajo un esquema de pérdidas insostenibles. Según datos del organismo, el costo de producción por hectárea de maíz se ha elevado hasta los 60 mil pesos, mientras que el precio de comercialización apenas permite recuperar 45 mil pesos, dejando un déficit de 15 mil pesos por hectárea que tiene a los productores «en números rojos».
El «Grillete» de la Bolsa de Chicago

Uno de los puntos más críticos señalados es la dependencia del precio nacional respecto a la Bolsa de Chicago. Lindo Chaga explicó que el maíz blanco mexicano (para consumo humano) está atado a las cotizaciones del maíz amarillo (para uso industrial/animal) en EE. UU., una distorsión comercial agravada por el Tratado de Libre Comercio y la falta de intervención federal para proteger el grano nacional.
Impacto en la producción y soberanía
La crisis ya muestra efectos tangibles en el volumen de cosecha:
  • Sinaloa: Se prevé una caída de 2 millones de toneladas en su producción habitual.
  • Importaciones: México importa actualmente entre 25 y 30 millones de toneladas de maíz, una cifra récord que evidencia el fracaso en la meta de autosuficiencia.
  • Otros cultivos: El frijol carece de precio base y el sector cañero, especialmente en la región de Los Tuxtlas, enfrenta un alza del 50% en fertilizantes, poniendo en riesgo el ciclo 2026-2027.
Abandono institucional y riesgo de conflicto social

El dirigente criticó severamente la desaparición de la Financiera Nacional y la exclusión de medianos y grandes productores de los programas de apoyo, señalando que el gobierno ha dejado desprotegidos a quienes realmente reactivan la economía rural.
«Un gobierno de izquierda debería proteger a sus productores y no depender del exterior cuando tenemos la capacidad de producir», sentenció Lindo Chaga, advirtiendo que la falta de respuesta política está empujando al sector hacia protestas radicales y bloqueos carreteros en estados como Sinaloa, Michoacán, Nayarit y el Estado de México.
Llamado a la acción

El sector agropecuario exige la implementación inmediata de una política pública integral que incluya:
  1. Esquemas de precios justos fuera de la influencia de la Bolsa de Chicago.
  2. Restablecimiento de líneas de crédito y programas tecnológicos.
  3. Apoyo a la cadena de valor que incluya a pequeños, medianos y grandes productores