Xalapa, Veracruz.— Yo no hago política desde la descalificación ni desde proyectos personales. Mi posición ha sido y seguirá siendo clara: defender a las y los trabajadores y señalar, con responsabilidad, las decisiones que considero equivocadas.
Criticar una medida que afecta derechos laborales no es atacar al movimiento ni actuar por ambición. Al contrario, es ejercer la obligación ética y política que tenemos quienes representamos al pueblo. Morena nació para transformar prácticas injustas, no para pedir silencio cuando algo no está bien.
Resulta preocupante que se intente etiquetar la crítica como “neoliberal” o como cálculo político, cuando en Veracruz existen pendientes reales en materia laboral que han sido documentados incluso por medios de comunicación: rezagos en la conciliación y arbitraje, falta de confianza de los trabajadores para acudir a las instancias laborales y cuestionamientos públicos a la actuación de la propia Secretaría del Trabajo.
Señalar estos temas no debilita al gobierno ni al movimiento; lo fortalece, porque obliga a corregir y a mejorar. La transformación no se defiende con discursos, se defiende con resultados y con sensibilidad social.
En democracia no hay pensamiento único. La crítica y la autocrítica son necesarias para avanzar. Yo siempre estaré del lado del pueblo, de los trabajadores y de las causas sociales, aun cuando eso incomode.
