Xalapa, Ver.— Docentes del Movimiento Democrático Magisterial Veracruzano alzaron la voz para denunciar las precarias condiciones en las que laboran en comunidades indígenas del estado y exigieron al gobierno de Veracruz acciones concretas que garanticen la equidad y dignidad en su labor educativa.

En una declaración pública, Galdino Diego Pérez, integrante de la Coordinación Política del movimiento, detalló que muchas escuelas en zonas indígenas carecen de elementos básicos para su funcionamiento. «No contamos con personal de apoyo, ni intendentes, ni maestros de educación física o artística. Las aulas están incompletas, sin equipamiento técnico ni acceso a tecnología. En algunos lugares ni siquiera hay luz o señal de internet», señaló.

Estas deficiencias, dijo, impiden a las y los docentes aprovechar recursos como la biblioteca digital global y afectan directamente el derecho a la educación de niñas, niños y jóvenes de regiones como el Valle de Uxpanapa, Guayacocotla, Tantoyuca, Chicontepec y la sierra de Papantla.

El líder magisterial denunció además que hay al menos 140 escuelas en condiciones alarmantes: pisos de tierra, techos de cartón, cercas improvisadas de palos, sin comedores ni canchas techadas. «Los estudiantes hacen educación física a cielo abierto, en medio del sol o la lluvia. Es inaceptable», reclamó.

Frente a este panorama, docentes exigen condiciones laborales equitativas y estabilidad para quienes ingresan al servicio, evitando contrataciones interinas de corto plazo que dejan grupos sin atención. También piden ampliar las oportunidades de promoción horizontal y vertical mediante procesos justos de evaluación, con más recursos que beneficien a un mayor número de trabajadores.

A la par de estas demandas, Diego Pérez denunció prácticas de intimidación en contra de quienes encabezan este movimiento. Aseguró que la directora de Educación Indígena, Nidia Karilu Palomec, ha enviado personal de Recursos Humanos y de la Contraloría a diversas escuelas con la intención de amedrentar a docentes que han levantado la voz.

“Esto ha comenzado a ocurrir esta misma semana. No nos oponemos a las visitas institucionales, pero pedimos que no sean para hostigar a los maestros, sino para constatar las condiciones laborales en las que trabajamos”, enfatizó.

Asimismo, aclaró que cuando padres de familia han tomado escuelas en protesta, como recientemente sucedió en Papantla, se debe a la falta de atención y cobertura de grupos por parte de la autoridad, no a una incitación del magisterio. «Son los padres quienes se cansan de esperar soluciones», explicó.

Finalmente, Galdino Diego Pérez hizo un llamado a la Secretaría de Educación de Veracruz a establecer un diagnóstico real, elaborado con el acompañamiento de supervisores y jefes de sector, para atender las necesidades urgentes del sistema educativo indígena. «No pedimos privilegios, sino justicia. Queremos que quienes dirijan este nivel educativo conozcan y comprendan la realidad de nuestros pueblos», concluyó.