Milan Kundera explora diversos dramas humanos a través cuatro personajes: Teresa, Tomás, Sabina y Franz

La insoportable levedad del ser es una de las obras más importantes y reconocidas del escritor checo Milan Kundera. Fue publicada en 1984; sin embargo, la historia de sus personajes principales se desarrolla en el año de 1968, en Praga.

Tomás, Teresa, Sabina y Franz, son los cuatro protagonistas de esta novela filosófica que harán que más de un lector se cuestione sobre el sentido de la vida, la muerte, y el eterno retorno que propondría el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien señalaba que las experiencias, pensamientos y emociones vividas se repetirán una y otra vez, de la misma forma y en el mismo orden eternamente.

¿De qué trata el libro?

Esta novela se desarrolla alrededor de Tomás, un médico checoslovaco que vive en Praga y disfruta de su divorcio con sus múltiples amantes; sin embargo, su vida dará un giro cuando conozca a Teresa, una ingenua, insegura y dependiente mujer que le hará cuestionarse sobre el modo en que ha conducido su vida.

Aunque ambos se enamorarán e incluso se casarán, Tomás tendrá dificultades para dejar atrás sus amoríos, en especial con Sabina, una artista sin ataduras ni prejuicios sociales. Esta relación provocará inseguridades en Teresa, que en un principio intentará aferrarse a esa relación pese a todas las repercusiones emocionales que tendrá en ella, pero después tomará el valor para separarse de su esposo y regresar a Praga, aunque ese distanciamiento será temporal.

Más tarde, Teresa también le será infiel a Tomás, con el fin de comprender que hay detrás del comportamiento del hombre que ama y no ha podido dedicar su interés y pasión exclusivamente a ella.

Por otro lado, la relación entre Sabina y Franz, rompe con estereotipos, ya que ella es una mujer libre que no desea entregar su vida a ningún hombre ni atarse a ningún compromiso. En cambio, Franz, pese a ser un hombre casado, hará de todo por convencerla de lo contrario, aunque al final sus esfuerzos sean inútiles.

Este libro es una historia de amor, pero un amor al que en la actualidad le llamarían tóxico al estar envuelto en infidelidades, celos, mentiras, inseguridades y muchas otras dinámicas interpersonales.

Por otro lado, en este libro, Karenin no es un simple perro, es ese ser que une y fortalece el vínculo entre Tomás y Teresa, pero también es ese símbolo de un tiempo no lineal, más bien circular, del eterno retorno.

Las frases que te harán reflexionar sobre la vida y el amor

A través de diversas frases, Kundera invita a los lectores a reflexionar sobre la vida y la muerte, el amor, las casualidades y ¿las causalidades?, los miedos, los encuentros y desencuentros, la pasión y la búsqueda de la libertad, las crisis existenciales, pero también la ideología.

“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)».

 “Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia”.

“Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también”.

“Esa tristeza significaba: hemos llegado a la última estación. Esa felicidad significaba: estamos juntos. La tristeza era la forma y la felicidad, el contenido. La felicidad llenaba el espacio de la tristeza”.

“Porque amar significa renunciar a la fuerza”.

«Y es que las preguntas verdaderamente serias son aquellas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta».

«Quien busque el infinito, que cierre los ojos».

«Cada uno de ellos había creado un infierno para el otro, pese a que se querían».

«El amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética».

«Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. Tratamos de leer en ella como leen las gitanas las figuras formadas por el poso del café en el fondo de la taza».

Fuente: El Heraldo de México.