Investigadores desarrollan pomada que podría apresurar la cicatrización dos veces más rápido

Hospitales y equipos médicos en todo el mundo se enfrentan a un fenómeno preocupante: las bacterias son cada vez más resistentes a los antibióticos. Esto hace que las enfermedades se generalicen e impide que las heridas se curen rápido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) predice que, para el año 2050, más personas morirán por infecciones que por cáncer (actualmente, la segunda causa de mortalidad en el mundo). Dolencias que hoy consideramos inocuas, como las que surgen en un corte o herida.

Investigadores de la Universidad de Ben Gurión (BGU), en Israel, encontraron que el diindolilmetano (DIM) que se halla en el brócoli y la coliflor es una sustancia que tiene un fuerte impacto sobre las bacterias, porque merma su funcionalidad.

INVESTIGACIÓN. Analizaron una muestra con cultivos de Staphylococcus aureus (Foto: AP)

Los expertos indican que estamos en una encrucijada, porque los patógenos desarrollan constantemente microcapas que los protegen de los antibióticos para garantizar su supervivencia, al tiempo que cada vez se desarrollan menos antibióticos.

Una herida se trata de una rotura en la piel, cuando ésta se rompe, los gérmenes pueden causar una infección. Aunque suelen sanar por etapas, entre más pequeña sea más rápido cicatrizará, debido a que la sangre se coagula en pocos minutos para detener el sangrado; luego forman una costra que protege al tejido que está debajo de los gérmenes.

Según el estudio, publicado en la revista Pharmaceutics, se realizaron pruebas en cerdos con varias heridas tratadas con antibiótico tradicional y tardaron 10 días en cerrarse completamente, mientras que las lesiones tratadas con una pomada a base de DIM lo hicieron en cinco días.

«Los antibióticos matan la capa de bacterias que está en la herida,  cuando empieza a cicatrizar, crece una capa de nuevo tejido, pero permanecen tejidos y microbios sin vida.

«El DIM no mata a las bacterias, y por lo tanto, no deja una capa de microbios ni tejido muertos, así que la cicatrización es más rápida», destacó el equipo del profesor Ariel Kushmaro del departamento de ingeniería biotecnológica de la BGU.

La pomada interfiere en la relación entre bacterias, tal y como lo hace un bloqueador de señal con las comunicaciones por radio o teléfono móvil. Los microbios se comunican usando señales químicas, y al bloquearlas, se interrumpe el mensaje, y así, la bacteria queda aislada y vulnerable.

El verdadero objetivo de la investigación es probar el funcionamiento de la pomada en humanos, pero no sólo eso, sino también inaugurar una nueva forma de hacer medicina.

«Este es un nuevo concepto de tratamiento antimicrobiano», señaló Kushmaro. Y si bien se trata de una aproximación totalmente diferente de la de los antibióticos, podría convertirse en cabeza de lanza hasta sustituir a los antibióticos.

El equipo espera recibir luz verde de su producto para uso animal en cinco años, dado que el DIM se usa ya en algunos tratamientos oncológicos, pero la aprobación para un nuevo uso llevará tiempo.

Fuente: El Heraldo de México.