Los números del entrenador argentino han decaído y desde el año pasado su proceso ha generado muchas críticas y voces que piden su destitución

A mediados de 2019 nadie dudaba que Gerardo Martino era el entrenador ideal para la Selección Mexicana. Por esas fechas, el técnico argentino se apuntó su primer título oficial con el Tricolor al ganar la Copa Oro, acumulando nueve triunfos y solo un empate en sus primeros 10 juegos como timonel nacional. El año lo finalizaría con 15 victorias, un empate y una derrota (ante Argentina por 4-0), para un 90 por ciento de efectividad que auguraba buenas cosas para el conjunto mexicano.

Hoy, a dos años de distancia y poco más de cinco meses para el debut en la Copa del Mundo de Qatar, las críticas hacia el trabajo del argentino son incesantes, y las voces que piden su salida son numerosas. Y es que la efectividad del Tata ha caído de manera considerable, y el nivel de juego no se acerca al que llegó a mostrar en sus primeros dos años.

Perdió el toque

El primer año de Martino fue el más productivo en cuanto a números; sin embargo, el mejor en cuanto a nivel futbolístico se dio en 2020, cuando enfrentó a rivales de diferentes continentes en Europa debido a la pandemia del covid-19. Es cierto que jugó poco, pero los cuatro triunfos y el empate acumulados (para una efectividad de 87 por ciento) ante sinodales como Países Bajos, Japón, Argelia, Corea del Sur y Guatemala indicaban que se iba por buen camino.

Pero el encanto del Tata terminó unos meses después. Ya para 2021, con el regreso a la actividad de manera normal, México empezó a trastabillar. El primer aviso llegó en la Liga de Naciones de la Concacaf cuando perdió la Final frente a los Estados Unidos, situación que se volvería a repetir unas semanas después, pero ahora en el juego definitivo de la Copa Oro. Sí, Martino perdía dos títulos de manera consecutiva y ya empezaban las dudas.

Vino el comienzo de la eliminatoria mundialista que tuvo sus momentos álgidos, sobre todo en el cierre del año cuando el conjunto mexicano perdió con Canadá y Estados Unidos, y luego se le sumó el tropiezo en un amistoso ante Ecuador; sí, tres derrotas consecutivas por las que se empezó a cuestionar la continuidad de Martino.

El saldo de ese año fue de 23 juegos con 12 victorias, cinco empates y seis derrotas. De golpe, la efectividad del Tata había caído hasta el 59 por ciento.

Así llegó hasta este 2022, ganando el boleto a la Copa del Mundo con victorias muy apretadas ante equipos como Honduras, Jamaica y Panamá. Los empates de local frente a Costa Rica y Estados Unidos generaron cierto nerviosismo e inconformidad por el nivel mostrado.

Sí, Gerardo Martino desde hace mucho ya no navega en aguas tranquilas. El entrenador lo sabe y por eso aboga por regresar al nivel que mostró su equipo en los primeros dos años. Este 2022 ya lleva 10 partidos a cuestas, y su efectividad, aunque es del 60 por ciento (producto de cinco victorias, cuatro empates y una derrota), no le da la tranquilidad de cerrar bien su proceso rumbo a la Copa del Mundo.

Gerardo Martino

En estos momentos, el Tata ya no es garantía tanto en números como en nivel futbolístico, pero aún le quedan cinco meses para tratar de tener un papel decoroso en el Mundial de Qatar, competencia por la que -finalmente- será recordado.

Las críticas al Tri de Martino

Equipo sin gol: En los cuatro partidos amistosos que ya lleva la Selección en este año apenas pudo marcar dos goles; en tres se fue en blanco.

Jugadores ignorados: Ha causado mucha polémica en este proceso que jugadores como Aldo Rocha, Alan Mozo o Víctor Guzmán no sean llamados al Tricolor.

Mal momento: Elementos como Raúl Jiménez, Héctor Herrera y Jesús Manuel Corona no atraviesan su mejor momento futbolístico.

Pocas variantes: De lo que más se le ha criticado a Martino es no usar elementos como Johan Vásquez o al mismo Marcelo Flores en los amistosos.

Fuente: Milenio.