La Máquina rompió filas y reportará hasta el 2 de junio, ya sin el peruano en la dirección técnica

Las horas de Juan Reynoso en Cruz Azul están contadas. Después de un año y medio, la relación entre el entrenador peruano y la directiva de La Máquina llegó a un punto donde lo más sano para ambas partes es la separación. Así, a falta del anuncio oficial una vez que se resuelvan los últimos detalles contractuales, el gestor de la novena estrella quedará desligado del club.

Y es que la salida de Juan Reynoso no se puede valorar de la misma forma como se hizo con todos los entrenadores que pasaron por el club en las últimas dos décadas. Juan ya entró a la historia de la institución al darle el noveno título y haber roto una sequía de 23 años. Su legado ahí quedará, aunque las sensaciones es que su proyecto –que tenía duración de un semestre más– se agotó muy rápido.

Una montaña rusa de sensaciones

Juan Reynoso llegó en el momento exacto. No fue ni la primera y segunda opción que buscaba la directiva de La Máquina –ya con el actual Consejo de Administración y Vigilancia– para sustituir a Robert Dante Siboldi después del fracaso del Apertura 2020. Pero ante las negativas de Matías Almeyda y Hugo Sánchez, Juan se convirtió en el candidato idóneo y emergente.

Y todo lo salió bien en su primer torneo. Pese a los dos primeros descalabros, vino la mejor racha de triunfos en la historia del club e igualó los mejores registros de la Liga MX. Después sucedió lo mejor: el ansiado título llegó hace casi un año al vencer a Santos en la Final con un gol de Jonathan Rodríguez. Sí 23 años después de que él levantara la copa como jugador y capitán celeste, ahora lo hacía como entrenador del primer equipo.

Y sí, parecía que había un gran proyecto por delante, pero eso solo fue una mera ilusión. Al semestre siguiente, el del Apertura 2021, empezó el desgaste. Cruz Azul iba por todo y solo rescató el Campeón de Campeones… la actividad en selecciones nacionales, donde llegó a tener hasta 9 convocados por Fecha FIFA.

Este torneo, que acabó más como una decepción, provocó el rompimiento con la columna vertebral del equipo. El primero en irse fue Orbelín Pineda, quien se negó a renegociar su contrato, para firmar como jugador libre con el Celta de Vigo; después, Luis Romo insinuó aplicar la misma fórmula y por eso la directiva buscó de manera urgente intercambiarlo por Carlos Rodríguez.

Jonathan Rodríguez ya tampoco estaba a gusto, así que se buscó una opción por la que se pudiera rescatar algo de lo que se invirtió; a Yoshimar Yotún y Walter Montoya no se les renovó; y de nuevo Guillermo Pol Fernández forzó su salida a Boca Juniors y Bryan Angulo al futbol brasileño, ya con el torneo en marcha.

Así Cruz Azul se quedó sin su columna vertebral y pese al buen número de contrataciones que se hizo, elementos como Mayorga, Morales y Tabo quedaron por debajo de las expectativas. Además, la inesperada salida de Álvaro Dávila de la presidencia del equipo fue una sacudida que afectó al grupo, así como el regreso de Jaime Ordiales.

El mismo Reynoso –se especuló– presentó su renuncia, pero aceptó seguir, ya con muchos problemas con la directiva.

Al estrepitosa caída ante Pumas no menguó esta situación y finalmente quedó condicionado a realizar una buena Liguilla, misma que tampoco logró al ser eliminado por Tigres en cuartos, pese a jugar en ambos juegos durante buen tiempo con un hombre de más.

De esta forma se terminará la era de Juan Reynoso, sin un nombre claro para sustituirlo, y muchas dudas de lo que puede ser Cruz Azul el próximo semestre.

Fuente: Milenio.