Revelaciones

Odian al pueblo

Margarito Escudero Luis

Supongamos que usted vive en una colonia donde el agua es escasa y, en esa suposición agregamos que en su domicilio hay un pozo que surte a su comunidad inmediata, los vecinos de la cuadra sería el universo que recibe el agua a cambio de no estropear lo que haya en su patio.

Usted y su familia son los benefactores de la comunidad proveyendo el líquido vital.

Todos felices y satisfechos, cubiertas sus necesidades de agua.

Pero un día, uno de sus parientes decide que no es justo que la comunidad se aproveche del pozo que ha sido de su familia por generaciones y que de ahora en adelante, deberían cobrar por el agua que se lleven sus vecinos.

Suponemos entonces que, al interior de su familia se crea un intenso conflicto. Mientras unos están por dejar que las cosas sigan como están y otros por hacer el gran negocio con la necesidad de la gente, sus vecinos.

Entonces toman la decisión de hacerlo por partes para que no salgan peleados, se permitirá a algunos vecinos que tomen el agua que necesiten, y el pariente incómodo podrá hacer negocio con el líquido.

El 52 por ciento del agua se le da a sus vecinos y el resto lo negocia su pariente quien busca a un inversionista para que le ayude a separar “SU”. agua y comienzan a venderla de diferentes maneras, embotellándola, en tandeos, en fin.

De pronto el patio de su familia se ve invadido por personas ajenas, con maquinaria, sacando el agua del pozo que durante generaciones, ha sido propiedad de su familia y de pronto se da cuenta que el agua comienza a escasear incluso para ustedes, a lo que el inversionista les informa que, si requieren más líquido, pueden comprársela a ellos.

¡Genial! ¿No?

Usted está a punto de comprar su propia agua a un tipo completamente ajeno a su familia que saca el agua del pozo que durante generaciones ha sido  de su familia.

¿Permitiría una situación así? Creo que la respuesta es negativa, le recuerdo que se trata de una suposición.

Pero lo que se discute este domingo 17 de abril en la Cámara de Diputados es algo muy parecido. Los diputados opositores al actual gobierno son como el pariente incómodo de nuestro ficticio ejemplo, quienes a fuerza quieren entregar nuestra industria eléctrica a empresas extranjeras para que la energía que durante generaciones la han producido mexicanos para mexicanos, ahora se entreguen a empresas españolas para que nos la vendan al precio que ellos impongan.

Y todo por tanto odio al pueblo que les quitó el privilegio político en las urnas.

¿Usted que haría si le quitan su pozo?