Embajadores de naciones en disputa cruzan acusaciones; sostiene enviado de Kiev que si su país no sobrevive tampoco el organismo ni la paz y revela evidencia de ataques rusos

Con una mayoría de países que rechaza la guerra en Ucrania, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) evalúa su postura a la espera de definir mañana la exigencia a Rusia para cesar las hostilidades y comenzar la retirada de tropas que se adentraron en la nación vecina.

Ante múltiples pronunciamientos de las naciones participantes en la sesión histórica por el temor de una nueva guerra mundial, Rusia y Ucrania se enfrascaron nuevamente en un jaloneo por acusaciones sobre quién es el responsable de este conflicto y quién debería ser sancionado.

Pese a los nuevos choques, las naciones participantes coincidieron en garantizar la resolución pacífica lo antes posible para evitar una severa crisis con múltiples decesos, incluso el representante australiano, Alexander Marschik, resaltó que, más allá de afinidades con uno u otro, se debe ser honesto y hacer ver a un gobierno cuando comete un acto ilegal, en referencia a los ataques rusos.

Ante lo que el secretario general del organismo, António Guterres, quien al inicio de los bombardeos suplicó a Rusia replegar a sus tropas, ayer reiteró la exigencia a Putin a detener la guerra para mantener un clima de paz tras reivindicar que un conflicto jamás será la solución, pues una escalada bélica siempre conlleva una escalada en la violación a los derechos humanos.

Esta guerra no ha sido provocada.
La eligió alguien que está ahora sentado
en un búnker (…)
El curso de acción de Rusia es muy similar
al de sus mentores del Tercer Reich

SERGI KYSLYTSYA
Embajador de Ucrania en la ONU

Pero los reflectores los atrajo el embajador de la nación afectada ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Sergi Kyslytsya, quien en un duro mensaje advirtió que el destino de su país está en las manos de la comunidad internacional, pues de ésta depende la paz y sobrevivencia incluso del organismo.

“Si Ucrania no sobrevive, la paz internacional no sobrevivirá. Si Ucrania no sobrevive, la ONU no sobrevivirá”, sentenció al tomar la palabra durante la sesión general y responsabilizar a Moscú de la muerte de decenas de civiles y soldados a manos de tropas enemigas y hasta comparar a Vladimir Putin con Adolfo Hitler.

Incluso, presentando evidencia obtenida del teléfono de un presunto soldado ruso, aseveró que la orden del Kremlin fue disparar contra todo de manera indiscriminada, dejando de lado a la población civil. Y es que en la conversación entre el militar y su madre, éste le reveló que ya no estaba en Crimea, pues fue trasladado a Ucrania. Tras una ligera confusión, el joven le confesó “Mamá, estoy en Ucrania. Aquí se está librando una verdadera guerra. Tengo miedo. Estamos bombardeando todas las ciudades, incluso contra civiles”.

(Rusia) no inició estas hostilidades
desatadas por Ucrania contra sus residentes (…) Ucrania no quería diálogo y no quería medidas
para establecer una condición especial
para Donbás

VASSILI NEBENZIA
Embajador de Rusia ante la ONU

En respuesta, su homólogo ruso, Vassili Nebenzia, descalificó los señalamientos al sostener que la única responsable de esta situación es Ucrania por los crímenes cometidos contra separatistas de Lugansk y Donetsk. Y hasta acusó al ejército de Volodimir Zelenski de usar a ciudadanos como escudos humanos, sin evidencia, y señalar que cada dato lo desvirtúan para presentarse como el afectado cuando Rusia, explicó, sólo busca la desmilitarización ucraniana.

Nebenzia aprovechó la tribuna para señalar a Estados Unidos como uno de los responsables de las hostilidades en su contra al reportar la expulsión de 12 diplomáticos en Washington. Casi al inicio del encuentro presencial en Nueva York, solicitó permiso para responder una llamada en la que se le notificó la declaración de personas no gratas de sus representantes, hecho que ratificó el gobierno de Joe Biden al considerar que representan una amenaza a la seguridad nacional luego del ataque contra un aliado.

 

Fuente: La Razón de México