Desde hace 27 años, las Patronas de Veracruz, ayudan y lanzan comida a migrantes que viajan en trenes, en busca de cruzar por México y llegar a buscar, en la mayoría de los casos, una mejor vida.  En sus redes sociales, integrantes de este colectivo celebraron que un día como hoy, pero de 1995, dos de sus integrantes regalaron por primera vez unas piezas de pan y leche, que llevaban para el desayuno a hombres que viajaban en un tren. «Un día como hoy, pero de 1995, dos de nuestras hermanas se dispusieron a comprar unas piezas de pan y leche para el desayuno.

Al volver, las detuvo el paso del tren, el cual cargaba entre sus vagones personas con hambre y sed. «¡Madre! ¡tenemos hambre! ¡regálanos tu pan..! » Nunca imaginamos todo lo que se desencadenaría a partir de ese momento», compartieron en un mensaje en sus redes.  En el mismo mensaje se indica que partieron de compartir esas piezas de pan hasta llegar a cocinar más de 30 kilos de arroz y frijol diarios, para alimentar un estimado de 800 personas al día.

Acusan que durante estos 27 años han sufrido varias transformaciones su labor.  «Nos dimos cuenta que cuando ayudamos al hermano y hermana migrante no lo ayudamos a él o a ella, sino que ellos nos ayudan a nosotras, porque nos hacen ser conscientes de la realidad y nos enseñan a valorar lo que tenemos», indicaron.  Las mujeres aseguran que con esta labor se reafirma su fe en Dios y en la Virgen de Guadalupe, «descubrimos que el verdadero rostro de Dios está en cada ser que sufre, y que podemos portar con orgullo el nombre de nuestra Patrona María de Guadalupe».

«Han sido 27 años de tristezas y alegrías, de altas y bajas, pero que nos han regalado una de las más hermosas experiencias de vida», aseguran. En un mensaje para sus seguidores y para las personas que integran este equipo y que ayudan a esta gran labor agradecieron a Dios y «a nuestra madre santísima de Guadalupe por hacernos llegar hasta aquí, por seguir siendo nuestros principales guías y por no abandonarnos nunca, por mantener esta obra a través de tantas personas de noble corazón que han puesto en nuestro camino, por proveer siempre en el momento más preciso y por ser los único dueños de esta obra que puso en nuestras manos».  

Fuente: Milenio