Emergencia climática de cerca

Para quienes creen que la emergencia climática sólo se trata del deshielo en los polos y tuits de Greta Thunberg, en San Cayetano, San Isidro, San Felipe y Cabecera, localidades del municipio de Villa de Allende en el Estado de México, los pobladores no tienen agua potable, pues sus mantos acuíferos y pozos que dotan están contaminados con agua sucia que se derrama de la Planta Potabilizadora Los Berros, del Sistema Cutzamala.

Lo reportó ayer mi compañera Dalila Ramírez, corresponsal de Imagen Noticias en aquella entidad: “En un recorrido se constató que, de la parte trasera de la planta (operada por la Conagua), brota el agua residual en caudal, se dirige a la zona boscosa y se precipita a la desembocadura de uno de los siete manantiales afectados y los pozos.

“En el bosque hay borbollones en el suelo y filtraciones del agua fétida que inunda el ambiente (…) Este bosque, que limita con la reserva ecológica federal San Cayetano, es hogar de aves de gran tamaño, reptiles, pequeños mamíferos y coyotes, además es proveedor de hongos, quelites, berros y otra variedad de hierbas incluidas en la dieta de los lugareños (…)  La gente teme contraer enfermedades por ingerir o estar expuestos al agua contaminada y el olor que desprende.

“En reunión con las autoridades, les aseguraron que el contenedor debe desfogarse y eso tardaría unos tres días sin lluvias, pero este jueves, mientras se manifestaban, volvió a caer una fuerte precipitación, por lo que exigieron una solución a largo plazo y no temporal para evitar que todo se vuelva a repetir”.

Y, además de los riesgos sanitarios, que no son en absoluto menores, y de las afectaciones al medio ambiente están también las consecuencias económicas, ésas que sí nos pegan a todos.

Se lo dijeron así habitantes de estas localidades a Ramírez: “Las familias tendrán un gasto extra, ¿por qué?, porque ahorita se tienen que prevenir, van a tener que comprar agua, porque no es confiable ésta, aunque la hiervas o la metas en cloro, no se puede tomar. Es muy complicado, muy difícil y nosotros, ya como gente grande, nos preocupa porque es un foco de infección…”.

Misma entidad, pero un poco más al sur. A 50 kilómetros, en Valle de Bravo, el río Tizates y, también, la contaminación. Al menos dos mil drenajes desembocan directamente en él.

La presa de la región está a poco más de 43% de su capacidad, según lo refiere la Conagua en su monitoreo en línea. Cuestión de tiempo para que, más que agua contaminada, simplemente, no haya agua. En la zona de bosques Monte Alto y Los Saucos hay deforestación. El primero ha logrado contener la llegada de los grupos dedicados al tráfico de madera; en el segundo aún la padecen, aunque autoridades refieren que hay permiso de aprovechamiento forestal.

Esto, sin importar que afecte a la mariposa monarca en su ruta hacia El Bebedero. En breve en Imagen Noticias (y en este espacio) le tendremos más de la situación que se vive en esta región mexiquense.

La emergencia climática la causamos nosotros con la explotación irracional.

De ahí que, antes que los congresos y cumbres internacionales, está lo que podemos hacer aquí y ahora para no padecer lo que comienza a verse inevitable.

Fuente: Excelsior