Factor RGB

YURIRIA SIERRA

22 de Septiembre de 2020

Ya no está, pero será factor. La figura de Ruth Bader Ginsburg definirá la recta final de la campaña presidencial en Estados Unidos. La jueza que rompió la reglas en 2016 y se pronunció abiertamente contra un aspirante a la Casa Blanca —Donald Trump, por supuesto— deja una vacante en el Tribunal Supremo y con ello aviva la vida política de un país sumergido, como ningún otro, en la emergencia sanitaria, pero también en una crisis económica que se vive entre incendios, protestas de abuso policial y un presidente que, siendo responsable de todo esto, busca la reelección.

Pieza importantísima en la lucha progresista estadunidense, que lo mismo abonó al movimiento feminista, al de las libertades o al de los migrantes, murió a seis semanas de que su país se juegue la permanencia de un republicano que hoy tiene en sus manos la decisión de quién ocupará su lugar, un presidente con el que jamás encontró coincidencias. Ya advirtió Trump que esta semana conoceremos el nombre de su sucesora, será mujer, cuando terminen sus servicios funerarios, dijo a Fox News, como señal de respeto a su memoria. Pero una vez que conozcamos el nombre, iniciará el camino para la aprobación en el Senado, único paso que resta tras la nominación. Todo queda en manos del presidente. Y esa votación podría postergarse hasta después de la elección, pues el proceso no marca límites, aunque también podría resolverse a velocidad exprés, si es que Trump no desea dar a los legisladores de su partido tiempo de más para evaluar al personaje que llegue al Tribunal. No le vayan a dar la espalda.

En medio de los homenajes para Bader, este lunes, activistas marcharon en Washington: “No confirmation, before inaguration…”, gritaron frente a la casa de Lindsay Graham, quien preside el Comité Judicial en el Senado, para que no haya audiencias antes de la toma de protesta del quien gane la elección en enero del próximo año. La idea es cuidar que el lugar que ocupó Bader Ginsburg sea ocupado por alguien capaz de seguir el legado progresista que por más de 25 años alimentó con fallos históricos en favor del género, sin importar si se hablaba de mujeres u hombres, si había un vacío legal en detrimento de alguno, ella lo evidenció.

En un país dividido, polarizado, donde uno de los candidatos, el que quiere reelegirse, y para ello lo mismo incendia los ánimos con un tuit o una declaración frente a su base, la figura de la icónica jueza Bader atiza una campaña ya de por sí complicada con la promesa de una vacuna que muy difícilmente llegará, pero en la que Trump está poniendo su mayor esperanza para avanzar en las preferencias. Aunque lo que suceda alrededor de la vacante en el Supremo da mucha confrontación electoral, incendio, ése que gusta tanto en la Casa Blanca. Aunque la resolución de este asunto no puede quedar en un lugar distinto a la altura de la jueza Ruth Bader Ginsburg y los demócratas lo saben.

Para ser parodia de la protesta de Andrés Manuel López Obrador en 2006, el performance que el movimiento Frena realiza en Avenida Juárez y Reforma ya duró demasiado… porque es parodia, ¿no? Bueno, el país entero es una parodia…