La Final que mereció dos campeones: el Toluca del Ojitos vs. el Atlas del Bigotón

Cuando llegó el momento de tirar penales para decretar al ganador del título del Verano 99 todo mundo lo sabía: Toluca y Atlas merecían ser campeones. La Final había quedado empatada 5-5 luego de 180 minutos de tiempo regular, más 30 de tiempo extra.

Los once Zorros ejecutaban el estilo LaVolpista: toques rápidos, velocidad, siempre con ventaja numérica. El Toluca del Ojitos gustaba de un trato más suave al balón pero era letal frente al marco.

Dos corrientes futboleras chocaban con la misma idea: ganar la Final de la Liga MX. Tras un vibrante 3-3 en la Ida, para el partido de regreso, jugado el domingo 6 de junio de 1999 en La Bombonera de Toluca, solo podía salir uno del infierno con la Copa en las manos.

Cardozo y los Diablos; el joven Rafa Márquez con los Zorros

Ricardo La Volpe, técnico del Atlas, le fue fiel a su estilo hasta el último minuto con un joven Rafa Márquez y el talento de canteranos como César Andrade, Miguel Zepeda, Daniel Osorno y el orquestador Juan Pablo Rodríguez.

El Toluca de Enrique Meza era imponente, desde la portería con Hernán Cristante hasta el imparable José Saturnino Cardozo que llegaba como campeón de goleo con 15 anotaciones en temporada regular y 4 goles de Liguilla al partido definitivo.

Hugo “Misionero” Castillo abrió el marcador al primer minuto de juego. El Diablo respondió al 3’ con el quinto tanto de Liguilla para Cardozo. Fue un poema guaraní con control de pecho y definición de primera intención a media altura en el 1-1.

Toluca hizo pesar la casa y el defensa Alberto “Flaco” Macías encontró el 2-1 al 26’ con remate de cabeza. Pero los Rojinegros nunca bajaron los brazos y de la misma manera, con remate de cabeza de Zepeda, el balón cruzó la línea de gol en el 2-2 final.

Toluca-Atlas, los épicos penales de 1999

Antes de llegar al drama de los penales, los Diablos por poco se quedan con el título con un gol anulado a Cardozo por fuera de lugar cerca de los minutos finales en que La Volpe se metió a la cancha, reclamó a los árbitros y se fue expulsado.

La expectativa creció y nadie definía en la cancha, hasta que llegaron a los penales. Con un disparo fallado por equipo, la tanda se fue a la muerte súbita. Fue entonces cuando el defensa Salvador Carmona engañó al arquero Erubey Cabuto y acertó, mientras que Jerry Estrada apostó por la potencia, pero muy anunciado.

El espigado Cristante voló para acabar con la espera y decretar campeón al Toluca. La gran oportunidad de acabar con 48 años sin título Rojinegro se ahogó en el festejo de miles de gargantas en el Infierno de Toluca, que así seguía construyendo la leyenda de los Veranos.

Fuente: Medio Tiempo