Corregir estrategia

YURIRIA SIERRA

19 de Marzo de 2020

“Creo que hay un elemento por decir de fantasía o ficción a su alrededor. No está tan mal…”, expresó Jair Bolsonaro hace una semana sobre el avance del COVID-19 en el mundo. El presidente de Brasil se reunió días antes con Donald Trump, quien también tiene en su haber declaraciones en las que minimizó el alcance de esta pandemia: “Nunca había escuchado esas cifras. Me hubiera sorprendido. Yo hubiera dicho: ¿alguien muere de gripe? No sabía que las personas se mueren por la gripe…”. Ayer, el gobierno brasileño decretó “estado de calamidad” como estrategia para acceder a fondos especiales para la contención de la enfermedad. Murió el primero de los 300 pacientes que a la fecha registran. Por su parte, en Estados Unidos, ciudades como Nueva York, San Francisco o Chicago comienzan su adaptación a una cuarentena, que se suma también al estado de emergencia declarado por Trump, y el anuncio de cierre de frontera con Canadá y la posibilidad de “tomar decisiones” respecto a la línea fronteriza con México. En nuestro vecino del norte, actualmente hay más de 8 mil 500 pacientes y han muerto 145 personas.

Del otro lado del Atlántico, en Reino Unido, hasta inicios de esta semana, el gobierno seguía una estrategia de “mitigación” ante la pandemia: ralentizar, no detener, la propagación. La idea era no tener un punto máximo crítico de contagios, para no colapsar su sistema de salud o eso pensaban. Sin embargo, un modelo matemático lo hizo cambiar de opinión. Este, implementado por el Imperial College, toma variables como los días de incubación del virus, el número promedio de contagios por día, las condiciones de control al momento del contagio, así como las tasas de mortalidad y recuperación.

Con estos datos, lograron dar con un pronóstico si se avanzaba en la “mitigación”: 255 mil británicos muertos si no se tomaba medida alguna, como la cuarentena. Eso, más un sistema de salud que colapsaría a largo plazo. Desde el martes, Reino Unido sigue la estrategia de supresión, como la que se usan en países como Italia y España, la misma que empleó China, que va por romper las cadenas de transmisión, para reducir los casos lo más bajo posible y atravesar una fase crítica de menor duración. La distancia social comienza a ser una medida de control.

Así como estos países, otros más se han enfrentado a la realidad. En Venezuela, Nicolás Maduro aseguraba que varios análisis demostraban que la nueva cepa de coronavirus podría ser una creación del gobierno chino, pero que su país estaba listo. Hace un par de días, le fue negado un fondo de 5 mil millones de dólares que le solicitó al FMI para hacer frente a la pandemia.

Posturas todas que quedaron rebasadas al enfrentarse a lo inaudito, lo inesperado. Mandatarios que han tenido que cambiar sobre la marcha su discurso. Es la vida de millones de personas la que está en juego. ¿Cuánto habremos de esperar para que en Palacio Nacional corrijan el rumbo y el discurso frente a la pandemia más allá de amuletos?

Fuente: Excelsior