Frentes Políticos

13 de Febrero de 2020

1. En confianza. A muchos no les parece, pero, guste o no, se realizó en Palacio Nacional la cena a la que Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, invitó a los principales empresarios de México. El objetivo era hacerlos partícipes de la rifa, los mismos empresarios pudieron adquirir diversos boletos. Y, muy importante, de manera voluntaria. El gusto por asistir, no se olvida, obedece a que el sorteo se realiza para una buena causa: dotar de equipo médico a los hospitales del país. Y es un tema que le importa al sector empresarial. Para la cena fue colocada una tómbola, como la que se usa en los sorteos de la Lotería, donde cada empresario depositó su carta compromiso. Fue una cena austera, como corresponde al discurso, con tamales y chocolate. Pero lo que hay que destacar es el mensaje de confianza y unidad que envía el jefe del Ejecutivo. Lo captó el sector empresarial y eso es bueno para México.

2. Concentrados. La propuesta es buena, en el fondo. ¿Por qué permitir que el outsourcing siga tan campante minando los derechos de los trabajadores? No hay ley sobre el tema, a pesar de ser una práctica que se ejerce en casi todo el mundo y no está regulado, pero que lo pretenda ordenar Napoleón Gómez Urrutia a toda velocidad y en reversa era inconcebible. Se impuso la prudencia en el parlamento abierto del Senado. Habrá regulación responsable y no se legislará al vapor. Los senadores se convencieron de la necesidad de terminar con las prácticas ilegales y los abusos. Argumentos hay muchos. Javier Treviño, del CCE, advirtió riesgos a la inversión, exportaciones y empleo si el Congreso cambia las reglas del juego. El furor de Napito, por fortuna, se contuvo. El outsourcing necesita mucho más que una buena reflexión. Y Gómez Urrutia lo iba a descarrilar.

3. Maestro del capote. El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, al enterarse de la captura, pidió al gobierno federal que no haga de la detención de Emilio Lozoya un “show mediático” para atacar al priismo. En comunicado de prensa, Alito desligó al PRI de la conducta que se le atribuye al exdirector de Pemex. Afirmó que “quien comete un delito tiene que enfrentar la ley”, al tiempo en que precisaba que quienes cometen una presunta acción ilícita son los individuos y no las instituciones. Destacó que, “si hay denuncia, actividades o presunción de conductas ilícitas, que la autoridad haga su trabajo, pero que no se haga un show mediático atacando a un partido político”. Y justo en medio de su campaña: #EchaleLaCulpaAlPRI. Olé.

4. Cambios históricos. El proyecto del ministro Arturo Zaldívar, presidente de la SCJN, y Andrés Manuel López Obrador para reformar al Poder Judicial está listo. Y promete. Entre las buenas propuestas está el fortalecimiento de la carrera judicial; un mejor sistema de precedentes y las controversias constitucionales para órganos autónomos. Por primera vez en la historia, legisladores federales acudieron a la Corte para recibir una propuesta de reforma elaborada por el Poder Judicial. Zaldívar se pone la vara alta. Es conocido que los principales obstáculos de la justicia son los cotos de poder y el tráfico de influencias. Cotos de poder entre jueces políticos y líderes sindicales que, en la agenda de Zaldívar, no tienen cabida. Este cambio sí se ve.

5. Malas administraciones. En Colima, la situación política empeora cada día. José Ignacio Peralta Sánchez, el gobernador, no logra disminuir ni un ápice la inseguridad. Y ahora Mario Anguiano Moreno, exmandatario priista, se entregará ante la Fiscalía estatal, pues no cuenta con los más de 515 millones de pesos para pagar la sanción que le puso el Congreso estatal, al encontrarlo culpable en el delito de malversación de fondos. “Yo sé que los bienes que tengo no cubren ni mínimamente el monto”, dijo en su defensa. Demostrará que no tiene intenciones de huir y que “si tienen elementos, que de una vez procedan a detenerme. Pero que sepan una cosa, no nos hemos ido de Colima”.  La buena es que no se va solo, hay denuncias hacia sus excolaboradores. La mala: el dinero desapareció en bolsillos ajenos.

fuente: Excelsior