Emilio “L”

13 de Febrero de 2020

Una mañana poco habitual para los residentes en Málaga, pero una que la inteligencia internacional ya preparaba desde hacía tiempo. La Zagaleta fue la zona exacta donde se posó la lupa de la investigación. Esta región, reconocida como un refugio de millonarios, personajes que aparecen en las revistas de sociales, que asisten a eventos del jet set europeo, uno de los más fastuosos del mundo. Ahí, entre aquellas figuras que buscan un poco de paz y discreción, Emilio “L” instaló su refugio, ahí se mezcló para confundirse entre los dueños de mansiones que alcanzan precios de hasta 25 millones de euros. Ahí se autoexilió. No era un ambiente desconocido. Mientras fue director de Pemex realizó más de 700 traslados en helicóptero desde su casa, en Lomas de Virreyes, a la torre, en Marina Nacional, por decir lo menos. Le gustaba la buena vida y se escondió en una zona que no lo privaba de ella.

Sin embargo, el escape se mermó. Escoltado, esposado y con manos a la espalda. Así reapareció Emilio “L”, con una imagen mucho muy distinta a la que vimos en agosto de 2017, cuando ofreció una conferencia de prensa tras comparecer en la entonces PGR por el caso Odebrecht. Cuando afirmó que no existían documentos que probaran su participación en uno de los casos más escandalosos en materia de corrupción a nivel global. La de ayer fue una imagen que el gobierno mexicano anheló desde que, en mayo pasado, se giró una orden de aprehensión internacional.

Según los detalles difundidos por la Policía Nacional de España, a Emilio lo delató su rigurosa discreción. Su estilo de vida y sus conexiones en varias partes de Europa impidieron que su detención se realizara antes: se alejaba pocas veces de esa exclusiva zona residencial. Fue el Grupo de Localización de Fugitivos Internacionales, de la Comisaría General de Policía Judicial y la Comisaría Provincial de Málaga, quienes lograron el arresto, cuando el exdirector de Pemex se encontraba fuera del millonario búnker.

Hoy comparecerá por primera vez ante un juez. Será cuestión de horas para que México solicite formalmente su extradición. Emilio “L” podría estar en ruta de regreso a México, donde sería juzgado por aquel entramado mundial. Sería así, también, uno de los trofeos del combate a la corrupción de esta administración, a la que le cayó muy bien su arresto, pues provocó un giro en la agenda diaria.

Emilio “L” detenido. Genaro García Luna, preso en Nueva York. Ambos, capturados por autoridades extranjeras. Si bien las mexicanas habrán entregado la información necesaria para su detención, ¿cuándo serán sólo ellas quienes logren las pesquisas? ¿Cuándo veremos ese rigor dentro del territorio nacional? ¿O es necesario recordar lo que sucedió con Ovidio Guzmán? México tendrá que pulir sus procesos de inteligencia para evitar que los arrestos sean en el extranjero y tras varios meses de búsqueda. Que sean más casos como el de El Lunares, a quien, tras su liberación por fallas en el debido proceso, ya lo esperaban autoridades capitalinas con una nueva orden de aprehensión. Y para enriquecer su combate a la corrupción, la 4T también tendría que mirar hacia personajes internos, no sólo a quienes le representan un régimen enemigo.

ADDENDUM

La esperábamos. La propuesta de reforma al Poder Judicial está finalmente camino a su discusión en el Congreso. La firmó el Presidente en Palacio Nacional, porque la SCJN no está facultada para la presentación de iniciativas, pero sabemos que su configuración se hizo en la Corte, presidida por Arturo Zaldívar. Y, gracias a este trabajo, el Poder Judicial podrá adquirir nuevas virtudes, enfocadas todas en el combate al nepotismo, corrupción y acoso sexual. Esto es un hecho histórico, uno que evidencia que los tres poderes pueden trabajar juntos sin perder su autonomía. Serán cambios en siete artículos constitucionales que permitirán la modernización y perfeccionamiento en la operación del Poder Judicial y cuyo impacto irá directamente en la operación e impartición de justicia. Una vez más, la Corte yendo en avanzada.

Fuente: Excelsior