Lecciones queretanas

16 de Enero de 2020

Pascal Beltrán del Río

¿Por qué en un entorno de incertidumbre nacional e internacional, Querétaro avanza en casi todo?

Principalmente porque, hace muchos años, ese estado se fijó metas de desarrollo, coherentes con las mejores experiencias internacionales, y sus gobiernos han sido muy consistentes en apegarse a ellas.

Desde 1997, Querétaro ha vivido varias alternancias políticas. Ese año, la gubernatura pasó del PRI al PAN; luego, en 2009, regresó al PRI, y seis años después, volvió a Acción Nacional.

Tres alternancias en 18 años pueden ser una pesadilla cuando no se tiene una visión compartida de lo que se quiere conseguir. El contraejemplo de Querétaro es Veracruz, que teniendo todo es sus manos para ser una potencia económica y motor del desarrollo nacional, se ha vuelto un pesado fardo.

Esta semana, los queretanos volvieron a demostrar su resiliencia. De acuerdo con los datos del IMSS sobre la generación de empleo en el país en 2019, el estado alcanzó el tercer lugar nacional con 31 mil 61 puestos de trabajo netos más que en 2018, sólo detrás de la CDMX y Jalisco. El año pasado, había creado 27 mil 177 empleos.

Eso resulta extraordinario porque el país en su conjunto generó apenas la mitad de los puestos de trabajo que en 2018 (342 mil contra 661 mil). Es decir, Querétaro aportó, solo, casi el 10% del total.

Desde hace años, el estado entendió su vocación económica. No tiene costas ni agua abundante ni grandes extensiones para la agricultura. En cambio, sí tiene una ubicación geográfica que lo hacía ideal para la atracción de capital humano e imaginarse como bastión para la industria manufacturera de exportación. Apostó a eso último.

Los sucesivos gobiernos, de distinto signo político, siguieron el camino trazado. No hubo desviaciones. Se aplicó el ABC del desarrollo sostenible y –aunque nada es perfecto y Querétaro tampoco– se lograron cosas como la reducción de la pobreza en 7.6% en una década.

Entre 2014 y 2017, el estado reportó un crecimiento promedio de 5.8% de su Producto Interno Bruto, por encima de la media nacional de 2.7 por ciento. Y si bien la expansión de su economía se desaceleró en 2018, Querétaro se mantuvo en el cuarto lugar nacional por ingreso familiar trimestral: 61 mil 339 pesos, muy por encima del promedio nacional de 49 mil 610 pesos (ENIGH, Inegi, 2018).

El éxito económico de la entidad descansa en la educación y la innovación tecnológica, dos poderosas razones para que los inversionistas lo consideren como destino.

Sin negar que tiene retos formidables por delante (entre ellos, evitar que la carnicería que actualmente se da en Guanajuato atraviese los límites del estado), Querétaro está en vías de ampliar el bienestar de una manera que sólo se platica en el resto del país.

¿Y si las experiencias de los últimos 20 años en ese estado se usaran de inspiración a nivel nacional?

 BUSCAPIÉS

*El gobierno federal pasó de 1) arrinconar a los gobernadores –mediante los superdelegados y las manifestaciones nada espontáneas para abuchearlos–, a 2) reclamarles la falta de resultados en materia de seguridad, a 3) aceptar, así sea tímidamente, que la única manera de avanzar como país es la colaboración de las distintas fuerzas políticas y niveles de gobierno. Aunque no todo se resuelve con una comida en Palacio, sí es mejor verlos así que cada quien en su trinchera.

*El borrador con las iniciativas de reforma en materia penal –desconocido ayer, luego de que le llegó por correo electrónico a varios legisladores– contiene disposiciones que echan abajo varios avances en materia de derechos humanos. Se entiende que la autoridad federal está preocupada por la oleada criminal, pero la vía segura para tener un país en el que se respete la ley no pasa por torpedear la presunción de inocencia, sino por perseverar en la preparación de policías y jueces para hacer su trabajo sin afectar garantías individuales.

Fuente: Excelsior