La grilla y la política

 

Nudo gordiano

YURIRIA SIERRA

Si bien, la grilla es parte de la vida política de cualquier democracia, lo cierto es que tampoco debe ser el elemento principal, menos aún cuando se trata de la toma de decisiones. Ningún grupo político está exento de ella, pero ésta no debe ser directriz para la permanencia de funcionarios.

11 de Julio de 2019

Uno de los errores del gobierno de Enrique Peña Nieto fue ponderar la grilla por encima de la política para la toma de decisiones. Esa grilla que no detuvo los rumores de conflictos dentro del gabinete. Que si Luis Videgaray, desde Hacienda o Relaciones Exteriores, no se entendía con Miguel Ángel Osorio Chong, quien despachaba en Gobernación. Que si éste se alegró con la salida de aquel tras la visita de Donald Trump. La grilla no cesó, estuvo siempre deambulando entre los pasillos y, muchas veces, fuera de ellos.

Eso es algo que no puede permitirse el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La salida de Carlos Urzúa y lo que explica en su carta, donde denuncia diferencias entre los colaboradores del presidente.

El mismo AMLO confirmó esos diferendos, lo mismo con Alfonso Romo o Margarita Ríos-Farjat que con Germán MartínezCarlos Urzúa prefirió retirarse. Y tal vez lo hizo para ponderar justo la actitud política sobre la grilla, que en un sector como el financiero poco abona a la confianza.

Desde que inició el sexenio no han parado los rumores de posibles cambios entre el equipo más cercano de quien despacha en Palacio Nacional.

Hace unos días, trascendió que Olga Sánchez Cordero podría ser una de las candidatas a presidir la Mesa Directiva del Senado; eso implicaría que dejaría su puesto en Gobernación. Pero esto es sólo un runrún más, que podría tener como finalidad fomentar la debilidad institucional, la incertidumbre.

Ella ha desmentido más de una vez que se va y dice que se mantendrá en su posición como encargada de la política interior del país. Y eso es que lo debe importar.

Si bien, la grilla es parte de la vida política de cualquier democracia, lo cierto es que tampoco debe ser el elemento principal, menos aún cuando se trata de la toma de decisiones. Ningún grupo político está exento de ella, pero ésta no debe ser directriz para la permanencia de funcionarios. Si fue la grilla lo que provocó la renuncia de Carlos Urzúa, nos quedamos sin un secretario de Estado de primera; uno de los mejor posicionados dentro y fuera del gobierno. Y no porque Arturo Herrera no cuente con las credenciales necesarias ni con la aceptación en el sector financiero para ejercer el puesto, todo lo contrario, sino porque Urzúafungía como un operador político que también hacía de contrapeso a las decisiones de López Obrador.

A pesar de esos otros datos que el Presidente siempre presume, pero nunca muestra, mantuvo la calma y la prudencia.

La actitud política de cualquier funcionario tendría que ser justo como la que mostró el exsecretario. Por encima de la grilla optó por el camino político y renunció antes que generar más diferencias que podrían acentuar esos claroscuros entre los que, al menos en materia económica, camina esta administración.

Si bien su carta fue demoledora, está plagada de una actitud crítica que debe ser escuchada por quienes hoy permanecen en el gabinete y por quien lo dirige. Después de todo, la grilla es sólo jugadas a conveniencia para quien la provoca.

Fuente: Excelsior