Sin aranceles

 

 

Nudo gordiano

Yuriria Sierra

• El tema migratorio es, lo sabemos, un arma sumamente redituable en términos electorales.

11 de Junio de 2019

El lunes comenzó con mejor ánimo que el esperado hace una semana. No hubo arancel. Incluso, se tuvo una suerte de celebración en Tijuana. La comitiva de México logró lo que pocos: sentarse a la mesa con el gobierno de Donald Trump sin tocar la mecha de esa dinamita que al mandatario de EU le gusta exponer al fuego; por el contrario, a lo largo de la semana, vimos a Trump pasar de un presidente envalentonado a uno que reconoció el trabajo de los funcionarios mexicanos, aunque no dejó de lado los petardos ni para México ni para la prensa. La amenaza pasó, al menos por los próximos 45 días. Y aunque la incertidumbre quedó atrás, incluso el peso se recuperó luego de pronósticos que lo ubicaban casi en 30 pesos para el final de año, lo cierto es que esto deber ser una primera llamada para todos los involucrados.
En el entendido de que México será en los próximos meses el sujeto presente en los discursos rumbo a la elección de 2020 en Estados Unidos. El tema migratorio es, lo sabemos, un arma sumamente redituable en términos electorales; por ello Trump, tras la negociación y las felicitaciones, se encargó de sembrar la espina sobre aquello que “aún no se sabe” de lo acordado con México. Esto, a pesar de que la realidad, dicha por funcionarios mexicanos, sea otra: “Nosotros tratamos de que México sea muy transparente y explicar de manera clara lo que se negoció y lo que sigue…”, me aseguró ayer Roberto Velasco, vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en entrevista para Imagen NoticiasMarcelo Ebrard lo afirmó también por la mañana en la conferencia de Palacio Nacional.

De igual forma, esto debe obligar a un cambio en el espectro de acuerdos comerciales. Tal como México lo ha planteado, se requiere de Estados Unidos para ayudar en el desarrollo de los países que históricamente han registrado éxodo en busca del sueño americano. Guatemala, El Salvador y Honduras no pueden hacerlo solos. México no debe ser el único país comprometido con ellos. Tal vez valdría la pena voltear a ver cómo operan los pactos regionales que firma la Unión Europea a través de acuerdos de asociación económica con naciones en vías de desarrollo y que son indispensables en su actividad comercial.

Lo acordado y que está ya en proceso de ejecución es claro: “Un despliegue de la Guardia Nacional que estaba previsto para todo el país, lo único que estamos haciendo es darle prioridad al despliegue en esta región (…) Rechazamos ser un tercer país seguro, por ello haremos una evaluación en 45 días y sólo en caso de que no funcione, hablaremos con más países para resolver esta crisis (…) El plan de 90 días es para evaluar cómo funcionan estas acciones, si no funcionan, veremos qué hacer entre ambos países…”, me agregó Velasco. En proceso, repetimos, porque hasta ayer los seis mil elementos de la Guardia Nacional no habían sido enviados a la frontera sur. Aunque sabemos que será construido un nuevo cuartel cerca de Suchiate.

La opción de que México se convierta en el tercer país seguro para migrantes aparecerá de nuevo cuando el plazo de 45 días termine, y según los resultados que se generen con el acuerdo alcanzado; pero por ahora, México evitó lo que parecía inminente. Esto obliga a ambos lados de nuestra frontera norte a entender la realidad de miles de migrantes: así como nuestro país debe mejorar protocolos y condiciones de migración, Estados Unidos debe tener claro que este tema no puede mezclarse con asuntos comerciales.

 

Fuente: Excelsior