Inpadepuro

Nudo gordiano

YURIRIA SIERRA

 

 

Por ahora que nos baste con la noticia, con la promesa de que todos esos recursos se convertirán en escuelas, hospitales, autopistas, etcétera. Alcanzará para todos los pendientes que podamos imaginar. • “Imagínense si hubiese existido este instituto cuando decomisaron los dólares al ciudadano chino mexicano, hubiese alcanzado para muchas cosas…”, dijo López Obrador en referencia a lo incautado a Zhenli Ye Gon en 2007.

 

 

No hay detalles, sólo un anuncio que bien valió para mantener activa la conversación. La tentadora utopía de ser salvador del pueblo, de ser aquel que le regrese su dignidad o, de menos, aquello que le pertenecía y que le fue arrebatado. Se llamará Instituto para devolverle al pueblo lo robado, dijo Andrés Manuel López Obrador. Es la solución, si no mágica, sí traída de sorpresa para generar una recaudación, asegura, de mil 500 millones de pesos anuales.

Será no sólo efectivo, también autos, ranchos, casas, departamentos, residencias. Todo lo que llegue a manos del gobierno producto de operativos contra el crimen organizado. Ya aterrizó con su equipo cómo es que funcionará esta nueva dependencia, pero los procedimientos aún no los darán a conocer, que estos días los revelan.

Por ahora que nos baste con la noticia, con la promesa de que todos esos recursos se convertirán en escuelas, hospitales, autopistas, etcétera. Alcanzará para todos los pendientes que podamos imaginar. La transformación en marcha. El sueño, más que juarista, robinhoodezco.

“Imagínense si hubiese existido este instituto cuando decomisaron los dólares al ciudadano chino mexicano, hubiese alcanzado para muchas cosas…”, dijo López Obrador en referencia a lo incautado a Zhenli Ye Gon en 2007: 205 millones de dólares, 17 millones de pesos, más de 200 mil euros… etcétera.

Uff, tiene razón, la cantidad de medicamentos que se habrían podido comprar, ¿se imaginan un país sin desabasto de antirretrovirales?

El antecedente más próximo a esto es el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), pero su funcionamiento es dudoso. El último comunicado en su página web es una petición a sus empleados de informar los regalos que reciban de manera no solicitada. Aunque esta dependencia se ha encargado de la subasta de bienes que esta administración ha decidido desechar.

En su base de datos hay más de 60 vehículos que
pronto serán ofertados. Intuimos que el ¿IDPR? ¿Inpadepuro? —nos urgen las siglas y su manual de procedimientos— ocupará su lugar y mejorará sus procesos para conocer a dónde van a parar los recursos, no sólo lo recaudado en las subastas, también en los decomisos al crimen organizado que entre 2006 y 2015 alcanzaron los 9 mil 912 millones 243 mil 803 pesos. Unos mil millones de pesos por año, pero sabemos que López Obrador siempre maneja otros datos, por eso su gobierno va a incautar 50% más.

De optimismo no paramos.

El gran tema, como todo lo que tiene que ver con la ayuda social, es que aún no está definido cómo es que los recursos serán entregados.

La brecha de opciones es enorme, desde la entrega directa al Estado hasta, como ya se hace con tanto programa, la devolución del dinero en mano ciudadana. ¿De a cuánto nos tocará? Seguro nos van a decir la opción más viable es esta última, porque así se evita la tentación de la corrupción en funcionarios públicos. Porque maldita corrupción, la causa de todos nuestros males, más allá de una administración que improvisa decisiones. Aunque ya que estamos en esas, deberían comenzar el desarrollo del Instituto para No dar Atole con el Dedo, por si las dudas, digo.

Fuente: Excelsior