Miss Moni, la justicia y la venganza

Razones

JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

 

 

Miss Moni no puede ser la única culpable de la tragedia; desde autoridades delegacionales que permitieron (o solaparon) esa obra hasta encargados de obra tienen su grado de responsabilidad.

 

 

 

 

14 de Mayo de 2019

Como casi siempre en nuestro país, el problema es la justicia, o mejor dicho, la ausencia de ella ante un debilitado Estado de derecho. Y, de la mano con ello, la confusión de la justicia con la venganza.

El caso de la propietaria del colegio Rébsamen, Mónica García Villegas, llamada Miss Moni por sus alumnos, donde murieron 26 personas, 19 de ellos niños, durante el sismo de septiembre de 2017 en la delegación Tlalpan (cuando la ahora jefa de gobierno Claudia Sheinbaum era la titular de esa demarcación), es un caso paradigmático de la distancia que existe entre la justicia y la venganza. Los sismos de ese 19 de septiembre dejaron una estela de muerte, afortunadamente mucho menor que la de 1985, que reclamó la búsqueda de responsables.

La atención, por obvias razones (era una escuela donde los atrapados eran niños), se concentró en la escuela Rébsamen, con episodios tristemente célebres como el rescate de la inexistente niña Fidra Sofía hasta la responsabilidad de los propietarios de la escuela en la muerte de los niños. Yo no sé si la propietaria, Miss Moni, fue la responsable de esas muertes por haber construido un espacio personal en el piso superior de la escuela, pero me queda claro que si así fue, no puede ser la única y exclusiva responsable. Tiene que haber desde autoridades delegacionales que permitieron (o solaparon) esa obra, hasta encargados de obra que tienen su grado de responsabilidad.

Pero el foco de atención se puso desde el primer día en la dueña y directora del colegio. Hasta se llegó a ofrecer una recompensa de cinco millones de pesos para quien diera datos sobre su localización, una recompensa que no tienen sobre su cabeza ni los principales integrantes, por ejemplo, del cártel Unión Tepito (o de la Antiunión).

La detención en sí es una suma de confusiones. No es por no creerle a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, pero lo cierto es que mientras ella y la procuradora Ernestina Godoy aseguran que Miss Moni fue detenida en una restaurante, su exabogado, Javier Coello Trejo, y la propia inculpada dicen que se entregó voluntariamente. Alguien asegura que la entregó quien estaba a cargo de la negociación para cobrar la recompensa de cinco millones de pesos y Coello Trejo agrega que ya había una acuerdo para vender los terrenos del colegio y reparar el daño a los padres. Miss Moni se dice inocente, y asegura que el derrumbe fue la consecuencia de un terrible accidente y la procuraduría capitalina la acusa de homicidio culposo calificado, la única de responsable de esos hechos. Los padres de las víctimas están divididos respectos a la responsabildiad de Miss Moni, pero todos están convencidos de que también hay autoridades que en todo caso permitieron la obra, la autorizaron y dieron luz verde al funcionamiento normal del colegio.

Insisto, no sé si García Villegas es responsable o no de esos hechos, pero queda claro que el suyo intenta ser un caso de justicia paradigmática, que suele estar muy cerca de la venganza para exhibir un responsable único al mismo tiempo otros escapan del escrutinio tanto público como de la ley. ¿Realmente no hay responsables de la entonces delegación?¿ni los constructores y arquitectos? ¿sabía Miss Moni que la construcción que estaba realizando ponía en peligro la estructura de la escuela, lo hizo conscientemente?¿ocurrió lo mismo con los propietarios del edificio de Álvaro Obregón, con los de la Del Valle (entregados apenas semanas antes de los sismos), los de la Condesa, Narvarte y con las miles de construcciones que desaparecieron en Oaxaca, Chiapas y Morelos?¿es justicia, es venganza o es un intento de limpiar imagen de funcionarios negligentes ante aquella obra aparentemente ilegal?

 

Otro cetemista asesinado

La semana pasada en pleno zócalo de Cuernvaca, a las diez de la mañana, dos dirignetes cetemistas fueron asesinados, delante de cámaras de televisión. Aquí dijimos que esas muertes eran expresión del creciente enfrentamiento entre los cárteles Jalisco Nueva Generación y el de Los Rojos, enmarcado en el vacío de poder del gobierno estatal. Este viernes, en Guanajuato, fue asesinado el segundo hombre en importancia de la CTM, el líder del sindicato de petroquímicos, exdiputado federal y senador, entre otros cargos públicos, Gilberto Muñoz Mosqueda. Es el asesinato de un político de alto nivel más importante en mucho tiempo. En su caso, el CJNG se adjudicó la muerte. Del primer caso,  lo único que sabemos es que el autor material, detenido, es un incipiente cantante de rap. Del segundo no tenemos ni
versiones oficiosas.

Fuente Excélsior