Revocación: odio y desconfianza

Retrovisor

IVONNE MELGAR

 

 

 

16 de Marzo de 2019

La revocación de mandato que Morena impulsa para las elecciones legislativas de 2021 pondrá a prueba a la oposición en el Senado.

Para los coordinadores de las bancadas del PAN, Mauricio Kuri; PRI, Miguel Osorio; Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, y PRD, Miguel Mancera, ese asunto amerita la reactivación del bloque que en febrero rehizo el proyecto de la Guardia Nacional.

De manera que los 51 senadores de oposición estarían por emprender su segunda batalla, como un solo frente, para modificar el dictamen que se aprobó en la Cámara de Diputados, este jueves 14, gracias a una mayoría calificada en la que participaron priistas y perredistas.

Así que el reto del G-4 en el Senado es mantener el cierre de filas y evitar que el presidente Andrés Manuel López Obrador figure en la boleta de las elecciones del 6 de junio del 2021.

El rechazo de la oposición a esa boleta es porque, argumenta, se trata de una trampa populista que busca convertir a Morena en partido hegemónico en el Congreso, a través de una competencia que rompería con la equidad electoral.

Los señalamientos en contra del dictamen de San Lázaro se encuentran marcados por la desconfianza: que si López Obrador se la vivirá en campaña y que si esa consulta le abriría las puertas de la reelección.

Es una desconfianza que caracteriza la relación del gobierno con los dirigentes del PRI, Claudia Ruiz Massieu, y del PAN, Marko Cortés, quienes afrontan el desafío de la sobrevivencia.

Es una desconfianza que aumenta ante el discurso de odio que legisladores de la 4T despliegan y del que dieron muestras este jueves los diputados del Partido del Trabajo. Van algunas citas.

“Como los veo van a estar como 30 años en la oposición, pero si siguen como van, a la mejor hasta 50. Es un cálculo moderado”: Gerardo Fernández Noroña

“No va a haber reelección, pero lo que sí puede suceder es que en el 2021 ustedes desaparezcan por rechazo popular”: Benjamín Robles

“Gente hipócrita, ruin, vanidosa que de nada le sirve el dinero que se robaron de los mexicanos. Y ahora se aguantan a que gobierne el pueblo”: Francisco Javier Huacus.

“El pueblo mexicano volverá a votar cuantas veces quiera por López Obrador. ¡Dense por muertos!”: Margarita García.

En ese clima, para la oposición resulta insuficiente la promesa del Presidente de que su gobierno se terminará con el sexenio.

Si bien el próximo lunes, López Obrador firmará la ratificación de su compromiso de no reelección, esto no desactivará la batalla del G-4 en el Senado. Porque para aprobar el dictamen de la Cámara de Diputados, el bloque de KuriOsorioDelgado y Mancera exigirá que la revocación de mandato no se empalme con las elecciones legislativas y que la consulta no sea convocada por el Presidente.

El G-4 buscará, además, que la consulta de la revocación no se realice en 2021. Mancera plantea incluso que la reforma sea aplicable hasta el siguiente sexenio, sin efectos retroactivos.  

Otro punto es la realización de audiencias públicas, un mecanismo que el exjefe de gobierno capitalino y el panista Damián Zepeda buscarán impulsar.

Los alcances del procedimiento para reformular el dictamen y los cambios que éste experimente también pondrán a prueba los oficios políticos de Ricardo Monreal, jefe de la bancada de Morena, quien demostró su capacidad de construir acuerdos en el tema de la Guardia Nacional y en los nombramientos de ministros.  

Será una coyuntura determinante en la recomposición de los partidos: o se vuelven satélites de Morena o conservan su marca.

No es gratuito que el jefe de los diputados del PRI, René Juárez, haya advertido que “existe un grave riesgo de fractura entre quienes quieren entregar el partido al nuevo gobierno y quienes pretenden imponer una dirigencia a modo”.

La declaración del priista se difundió cuando tres integrantes de su fracción le ayudaban a Morena a conseguir la mayoría calificada para la revocación de mandato: Rubén Moreira, Martha Garay Fernando de las Fuentes, identificados con la fórmula que para la dirigencia encabeza el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno.

¿Podrán Osorio y Ruiz Massieu en el Senado evitar esas fisuras?

El riesgo entre los senadores del PAN igualmente está latente, luego de que en el nombramiento de la ministra Yasmín Esquivel hubo cinco votos azules.

¿Podrán Kuri y Cortés mantener la cohesión en la batalla por venir?

Tampoco es gratuito el golpeteo de Yeidckol Polevnsky contra Ricardo Monreal, pieza legislativa clave en el prometido cambio de régimen.

¿Podrá el coordinador de Morena construir consensos con la oposición o será avasallado por el discurso de odio de sus radicales?

La presidenta de Morena afirma que se le han colado sabandijas y traidores.

Es evidente que Polevnsky aún no asimila que el suyo es un partido en el poder y que la suerte del gobierno y del Presidente se encuentra ligada a la de sus liderazgos parlamentarios. 

Así que los ajustes de la revocación de mandato en el Senado tendrán efectos en el futuro sistema de partidos, incluyendo a Morena, cuyos radicales aún no comprenden que gobernar también significa la capacidad de construir confianza. 

Fuente Excélsior