El Vive Latino celebra su edición 20

 

 

 

Con la participación de más de 85 artistas se realiza la edición número 20 del Vive Latino, festival que nació con la idea de vencer la represión y ofrecer un espacio en la escena musical, convirtiéndose en el referente en Latinoamérica

 

 

 

CIUDAD DE MÉXICO.- El Vive Latino es esa fiesta libérrima donde ya casi nada parece imposible” es una línea sencilla salida de la pluma del escritor Xavier Velasco que define a la perfección la importancia del masivo anual más esperado por los mexicanos y del por qué el festival encabezado por Jordi Puig se jacta de ser el más importante de Latinoamérica…y tiene razón.

¡Que prendan las velas, que choquen las chelas, que desprendan las alfombras para volar, que Santana y Javier Bátiz hagan historia y que todos los que vayan al Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino se la pasen a toda madre en la celebración de los 20 años de una plataforma masiva que sigue escribiendo historia, esta vez con otros invitados como Korn, Editors, Foals y talento de casa como Café Tacvba, Caifanes, Ska-P y El Tri, entre otros más en el Foro Sol!

Por cierto, Velasco aporta su valiosa frase a través de un texto que entregó para el libro 20 años del Vive Latino, cuyos pasos agigantados forman la historia indeleble de la escena nacional.

Javier Gurruchaga llega con un saco verde para encontrarse con Pino, de Los Estrambóticos; Pablo Varela, de Santa Sabina, Ricardo Nájera, de Lanza Internacional, y Gabriel López, de Sonido Gallo Negro, y el color deja huella. Ahora es Don Verde para la raza que este fin de semana protagonizarán el Vive Latino.

El español, emblema de la Orquesta Mondragón, lleva un botón de Sergio Arau que Pino de inmediato reconoce como “el señor Presidente”, y Gurruchaga asiente y suelta prenda de lo que puede encontrarse en el backstage del festival que Tito Fuentes (Molotov) ha definido como la navidad de los músicos.

Es verdad, se intentan formar proyectos con gente, pero no sé si luego la gente tomaba algún tipo de estimulación y luego todo lo que se planeaba no se hacía nunca”, relata sobre lo que vivió en 2018.

 Su humor rompió el hielo y vaya regalito que Ricardo dejó a la mesa de Excélsior. “Cuando toqué con Furland por primera vez (2007), nuestra manager —que por cierto, nos odiaba—, que se llama Andrea, nos chingó las pulseras de backstage.

No podíamos pasar porque no teníamos tres pulseras. Veíamos pasar a Café Tacvba y a otros amigos y se nos hacía ridículo. Después veíamos a los amigos de Andrea en backstage y sí, ellos tenían nuestras pulseras”. El español no se aguantó mandarle un mensajito a la excolaboradora de Furland, que, según recuerda Nájera, ahora parece que trabaja para una marca de tenis de skateboard. Todo se contagió a partir de este momento y Pino relata que alguna vez se le acercaron tras bambalinas para pedirle que fuera el padrino de bautizo del pequeño Jan, un ahijado que no ha vuelto a ver.

A las 42 bandas las alcanzaron los problemas técnicos, pero era un oasis para el descontrol de dos días que sólo costó 180 pesos por la doble jornada a la que asistieron más de 12 mil personas. El canal de música MTV lo transmitió.

Un desastre logístico y un oasis musical hicieron historia ese fin de semana. Al siguiente año se interrumpió la segunda edición para tener mejor planeación; en 2002 también se pospuso, pero las siguientes ediciones han tenido momentos que hoy hacen del Vive Latino, el mejor festival de Latinoamérica.

 

Fuente Excélsior