Al Presidente sí se le contradice…

 

 

 Arsenal

FRANCISCO GARFIAS

 

 

 

 

09 de Febrero de 2019

Las madres trabajadoras están desesperadas por la decisión del gobierno de la Cuarta Transformación de retirar apoyos a las estancias infantiles. Ya fueron al Zócalo, a la Cámara de Diputados, movilizaron organizaciones de la sociedad civil, hablaron con periodistas. No hay modo.

AMLO es un hombre de ideas fijas. No les hace caso ni a los suyos. “Hay que acabar con la corrupción”, repite a manera de justificación.

El estribillo se volvió a escuchar en la mañanera de ayer: El dinero de las estancias se va a dar, sin intermediarios, a los papás:  mil 600 pesos  por hijo, cada dos meses, 300 mil familias más sujetas a cooptación.

Su secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, salió más papista. Propone convertir a los abuelos en nanas.

Pero al Presidente sí se le contradice en su propio partido. Legisladoras de Morena como Lorena Villavicencio que, públicamente, se oponen a la medida. Hay muchas más de la fracción  guinda que tampoco están de acuerdo, pero sin hacer olas. “No quieren salir del anonimato”, subraya Lorena.

Las estancias infantiles tenían apoyos por 4 mil 70 millones. Les quitaron la mitad, a pesar de que son más económicas que las del IMSS o las del ISSSTE, según números de Villavicencio:

El servicio de guardería por infante, en estancias del IMSS, cuesta 4 mil 667 pesos mensuales; en el ISSSTE, 6 mil 5000; en una estancia infantil, 950 pesos. 

En las 9 mil 317 estancias que existen, se apoya a 350 mil niños de uno a cuatro años. “Si alguna tiene problemas de corrupción, que se les sancione o se les elimine. ¿Pero por qué todas las estancias?  Pagan justos por pecadores”, puntualiza la diputada de Morena.

Lorena trae un punto de acuerdo en el que hace un llamado a López Obradorpara que haga una revisión. Se ve difícil. Las estancias dejarán de recibir los recursos que tenían, “aunque haya plantones o tomas de oficinas”, dice el Presidente.

El rechazo a la medida de la Cuarta Transformación es unánime entre los opositores.

Adriana Dávila es senadora del PAN. Tiene una hija y es tutora de otros tres. Nos dice que se siente “agredida” por el anuncio de AMLO de que se retirará el apoyo a las estancias infantiles.

“Sí me lastima que pasamos ya de la corrupción de cuello blanco a la corrupción de estas personas que trabajan en las estancias infantiles.  Si el Presidente visitara las estancias, se daría cuenta de que es un programa muy noble.

“Es importante que deje de llamar corruptos a los hombres y mujeres a los que acusa de hacer un gran negocio con las estancias.

“Si supiera cómo funciona se daría cuenta de que es un programa sumamente noble, que tiene dos propósitos: el aprovechamiento de mujeres y de profesionales al cuidado de los niños, y las niñas y los niños que requieren de este apoyo”.

Para regalar dinero, y lo pone entre comillas, tiene otros programas.  Que los use, “pero que este tema, por no ser un programa que él generó, pues que no lo deseche simplemente. López Obrador tiene que entender que el país no se construye a partir de él”, puntualiza.

La senadora Josefina Vázquez Mota, presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, también hizo un llamado a considerar la reasignación del presupuesto derivada del Programa de Estancias infantiles para apoyar a madres trabajadoras.

“Reducir este apoyo va en detrimento del interés superior de la niñez, y con ello se violenta nuestra normativa constitucional, legal y convencional (artículo 4º constitucional)”.

Pero la respuesta de Palacio Nacional es no.

El presidente López Obrador amenaza, incluso, con hacer pública la lista de agrupaciones que recibían dinero tras negociar con anteriores gobiernos. “No queremos mostrarla para no generar más conflictos”, dice.

La idea de Urzúa de pasar la tarea de cuidar a los niños a los abuelos levantó ámpula. Hasta el expresidente Felipe Calderón opinó en redes sociales del tema:

“Más que poder cuidar nietos, hay muchos abuelos que necesitan quien los cuide, atienda y apapache. Y si alguna pudiera cuidar infantes, podría, incluso, poner una estancia con varios niños y tener un ingreso limpio”, manifestó el expresidente.

El mismísimo Federico Arreola protestó: “Esta vez no coincido con la 4T: soy abuelo y me niego a cuidar nietos. ¡Ni aunque me paguen lo haré! Verlos un ratito el domingo pasa, pero cuando se juntan todos los chiquillos eso, de plano, ya es mucho pasar”.

El diputado de Morena, Francisco Elizondo Garrido, insistirá en la comparecencia de Alejandra Palacios, comisionada titular de la Cofece.

Quiere que explique la postura que expresó en contra de Banco Azteca, luego de que se le adjudicara directamente el otorgamiento de las tarjetas de dos programas faro del gobierno: el de los ninis y el de los viejitos.

La comisionada dijo en un artículo periodístico que la incorporación de “actores bancarios menores” a un proceso de este tipo conlleva “el riesgo de provocar una situación permanente de falta de competencia en un mercado”.

Elizondo reviró y dijo que las transacciones para la dispersión de recursos públicos a través de bancos de gran tamaño ha llegado a generar un costo de entre el 20 y el 30 por ciento del recurso dispersado. Negociazo, ¿no?

Fuente Excelsior