Tragedia política

Retrovisor

IVONNE MELGAR

 

 

Hay entre los panistas voces que piden ir más allá de su alianza con los gobernadores y convocar a una amnistía interna

29 de Diciembre de 2018

La muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y del exgobernador y jefe de la bancada del PAN en el Senado, Rafael Moreno Valle, puso en evidencia las dificultades del Presidente de la República para renunciar al discurso de confrontación partidista.

Más allá de la vulgar campaña de involucrar al gobierno en las sospechas que siempre desata un mortal accidente aéreo, lo que pesó en contra de López Obrador fue la duda de cuándo comenzará a ser Presidente de todos los mexicanos.

Y es que ante los gritos de “¡Fuera!” y “¡Asesinos!”, que de manera desmesurada le lanzaron a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, enviada presidencial a la ceremonia funeraria, López Obrador optó por descalificar como “conservadores”, “neofascistas” y “canallas” tanto a quienes ahí se manifestaron como a los supuestos autores de la campaña de insidias.

Esa reacción del día 26 del Presidente dejó en un segundo plano el excelente manejo de crisis que, por sus instrucciones, realizaron los titulares de Gobernación y de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, inmediatamente después del accidente, la tarde del 24 de diciembre.

Con una impecable comprensión de la gravedad del hecho, ese manejo de crisis continuó al mediodía del martes 25, cuando se anunciaron las características de autonomía y alta especialidad que tendrían las investigaciones en torno a lo que sucedió con el helicóptero de los dos políticos del PAN.

Sin embargo, a ese compromiso gubernamental siguió, el día miércoles 26, el mensaje de pelea, en un momento en el que la tragedia navideña les asignaba un inusitado valor a los actos presidenciales previos relacionados con Puebla.

Así son las tragedias: hacen significativos aquellos detalles que parecían anecdóticos.

Y eso es lo que ha sucedido con la negativa del presidente López Obrador de darle un reconocimiento político a la mandataria estatal poblana, después de los jaloneos en el Tribunal Electoral.

El Ejecutivo federal dijo que acataría el fallo que ratificó el triunfo electoral de Alonso. Pero en sintonía con el malestar del candidato de Morena, Miguel Barbosa, sus seguidores y la dirigencia del partido, el Presidente se negó a visitar la entidad.

Hubo más: el viernes 15 de diciembre en que asumió la gubernatura en el Poder Judicial, ante la hostilidad del Congreso local, la primera y fugaz gobernadora del PAN se quedó esperando la asistencia del enviado presidencial.

En aquel acto, Alonso saludó a su esposo como el jefe de los senadores panistas; expresó su disposición a trabajar con el gobierno federal y pidió a Morena actuar como la oposición lo había hecho al aprobar las designaciones del Presidente en Cancillería y la Función Pública.

La circunstancia y el mensaje de la gobernadora a López Obrador nos hizo subrayar entonces que, a diferencia de lo sucedido con los Fox-Sahagún, los Calderón-Zavala, y los Clinton en Estados Unidos, la pareja de Puebla era la primera en México en seguir los pasos de Claire y Francis, los protagonistas de House of Cards, la serie de Netflix.

Y es que ésa es la otra cara de la tragedia política del 24 de diciembre: el golpe que la muerte de Moreno Valle representa para una disminuida oposición que apenas había comenzado a demostrar sus posibilidades de veto y balance.

Considerado como uno de los mejores operadores políticos del país, justo cuando existía la amenaza de que se anularan los comicios de Puebla, el coordinador de los panistas en el Senado diseñó con sus pares del PRI, Miguel Osorio; del PRD, Miguel Mancera, y de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, la acción de inconstitucionalidad del capítulo del Poder Judicial en la Ley de Remuneraciones.

Días antes de la tragedia, Moreno Valle se encargó de conseguir que su bancada apoyara al nuevo ministro de la Suprema Corte, José Luis González Alcántara, a fin de dejar en claro que su gestión parlamentaria y los votos del PAN eran cruciales para concretar diversas jugadas del gobierno.

Apenas 12 horas atrás del desplome del helicóptero, el jefe de los panistas en el Senado envió a sus compañeros el siguiente mensaje, en ocasión del saldo electoral en Monterrey:

“La lección es clara y contundente. Si el PAN hubiera estado unido, ganamos todos. Ahora perdimos todos. En mi opinión, cada elección debe ser una lección. La principal fortaleza del PAN es la unidad”.

El recado de Moreno Valle, como prólogo de estas horas de luto panista, ha generado al interior de Acción Nacional una corriente que ya habla de detener la saña de la autodestrucción, la misma que igual defenestró al expresidente Calderón como a su candidato presidencial Ricardo Anaya y al mismísimo senador fallecido.

Hay entre los panistas voces que piden a su dirigente Marko Cortés ir más alla de su alianza con los gobernadores y convocar a una amnistía interna que les permita sumar a los ex mandatarios, a Margartia Zavala, al gobernador Javier Corral y a legisladores como Josefina Vázquez Mota, Gustavo Madero, Damián Zepeda, Juan Carlos Romero Hicks, Xóchitl Gálvez y Adriana Dávila, entre otros, en un intento por hacer de la tragedia una oportunidad.

Ya 2019 será escenario para mostrar si, en la lección de la tragedia, el Presidente quiso serlo de todos y si los panistas aprendieron algo.

 

Fuente Excelsior