Revelaciones: El cambio verdadero

Margarito Escudero Luis

Con el cambio de gobierno y la promesa de un cambio radical con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos, han surgido una serie de reflexiones y propuestas que van dirigidas hacia cada individuo, pues está claro que no podemos exigir el fin de la corrupción sin que se eliminen los actos corruptos que han invadido nuestra vida cotidiana.

Eso no es fácil, pues son pequeñas e imperceptibles acciones, que de tanto ejercerlas, ya se ven como normales; por ejemplo, no cuidar la limpieza de la ciudad y cada persona reclama al gobierno lo sucio de las calles, cuando es el mismo ciudadano quien se encarga de evitar arrojar la basura en los sitios públicos.

La idea de “estar palanca” con funcionarios o la posibilidad de sobornarlo, es una práctica que se hizo común durante los 80 años del priato y debe estar profundamente arraigada en la mentalidad ciudadana, que será difícil de erradicar, mientras funcionarios y ciudadanos la consideren “normal”.

Entonces, como se puede ver, la honestidad que pregona el presidente, debería ser replicada por los ciudadanos, debería ser aceptado el reto de ser honestos todos, así como se reclama la corrupción en el gobierno.

En redes sociales corre el mensaje, “Si quieres un buen gobierno, debes ser un buen ciudadano” y en eso se incluye pagar impuestos, no pasarse los altos, no dar “mordida”, respetar las filas; no arrojar basura en las calles, ser socialmente participativo en fin, cambiar totalmente los hábitos perniciosos que socavaron a la sociedad en los últimos años.

Los mexicanos tenemos hoy la invaluable oportunidad de cambiar pare mejorar, de realizar en nuestras vidas un cambio profundo que nos permita limpiar el panorama y ampliar nuestros horizontes, relanzar a México en el ámbito internacional y rescatar la confianza en nosotros mismos.

Es una tarea social e individual a la vez, pero en este caso, tendremos como ejemplo a un gobierno que enarbola la bandera de la honestidad, de la anti corrupción; imagen que deberá replicarse en todos los niveles de gobierno, pues cada funcionario deberá responder a las expectativas ciudadanas y del presidente.

Sólo en esa medida podremos avanzar hacia el cambio verdadero.