Cuidar enfermos terminales puede generar problemas mentales

 

Especialistas de las universidades de Manchester, Newcastle y Groningen, midieron la condición psicológica y física de las personas que atienden a enfermos en sus últimos meses de vida

 

CIUDAD DE MÉXICO.

Los cuidadores de personas con cáncer tienen entre cinco y siete veces más probabilidades de tener problemas de salud mental que la población en general, según un estudio de las universidades de Manchester, Newcastle y Groningen.

La investigación midió la condición psicológica y física de las personas que atienden a los enfermos durante los últimos tres meses de vida.

En un comunicado, la Universidad de Manchester informó los resultados del estudio “Morbilidad psicológica y salud general entre cuidadores familiares al final del ciclo de vida: una encuesta censal retrospectiva”.

Según los datos obtenidos, 83 por ciento de los cuidadores de personas con cáncer, tienen angustia clínicamente significativa, en comparación con 15 por ciento de la población general.

Los científicos recibieron respuestas de cuidadores a través de una encuesta en el otoño de 2015; las preguntas fueron enviadas a través de la Oficina de Estadísticas Nacionales a 5 mil 271 familiares, que registraron una muerte de algún familiar en mayo de ese mismo año.

“La morbilidad psicológica en niveles clínicamente significativos fue sustancialmente mayor entre los cuidadores que la población general, con una prevalencia de cinco a siete veces mayor en todos los grupos de edad”, detallaron.

Además, las mujeres tienen mayor morbilidad psicológica y de salud en general, que los cuidadores masculinos.

Gunn Grande, profesora de cuidados paliativos en la Universidad de Manchester, explicó que la comunidad científica tenía conocimiento del impacto en la salud psicológica en las personas que cuidan a enfermos terminales.

No obstante, destacó que el estudio puso en evidencia la magnitud del problema: descubrimos que la gran mayoría de los cuidadores sufría morbilidad psicológica a un nivel en el que se recomienda una mayor investigación clínica y donde, por ejemplo, su capacidad para concentrarse, tomar decisiones y enfrentar los problemas puede verse afectada.

Afirmó que si los cuidadores reciben apoyo, es probable reducir el impacto emocional que conlleva el cuidar a un familiar.