Corolario: Presidente electo

POR RAÚL CONTRERAS BUSTAMANTE

Las instituciones electorales culminaron con éxito sus obligaciones constitucionales de los pasados comicios. El Instituto Nacional Electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los partidos y los propios candidatos cumplieron de manera satisfactoria sus responsabilidades. Como resultado vivimos una nueva era en la vida democrática de nuestro país, donde las controversias son llevadas y resueltas en los tribunales, no en las calles. Privilegiando la razón, no la pasión.

Las elecciones más grandes y complejas de la historia terminaron de manera formal cuando el Tribunal Electoral dio por aprobado el dictamen que declaró válida la elección presidencial, y otorgó —en sesión pública— la constancia de mayoría al Lic. Andrés Manuel López Obrador, que lo reconoce como Presidente Electo; y, en consecuencia, el próximo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Debido a una reforma constitucional del año 2014, el próximo periodo constitucional dará inicio el próximo 1º de diciembre y concluirá el 30 de septiembre de 2024, es decir, será Presidente no por seis años, sino por cinco años diez meses.

La intención de dicha reforma constitucional es reducir el periodo excesivo de transición entre la fecha de la elección y la toma de posesión. Por ello, el Presidente que suceda a Andrés Manuel se elegirá en junio y entrará a ejercer su encargo el 1º de octubre de 2024.

El acto republicano de entrega de la constancia de mayoría fue enmarcado por un discurso del candidato electo —breve, pero muy sustancioso— que mandó un mensaje muy positivo respecto de los compromisos y principios que habrá de adoptar durante su mandato.

Hizo un reconocimiento expreso a todos los ciudadanos que votaron por él, les agradeció haber depositado su confianza y también reconoció la madurez política de quienes aceptaron los resultados electorales.

Ante la nación —que estaba muy atenta— se comprometió a actuar con rectitud y con respeto a las potestades y la soberanía de los otros Poderes legalmente constituidos, ofreciendo a los integrantes del Poder Judicial, a los legisladores y a todos los miembros de las entidades autónomas del Estado, que no habrá de entrometerse de manera alguna en las resoluciones que les competan de acuerdo con sus funciones constitucionales.

Y remató con una frase que fue destacada por todos los medios de comunicación: “El Ejecutivo no será más el Poder de los Poderes ni buscará someter a los otros”.

Hizo un diagnóstico preciso de la causa principal que motivó que haya recibido 53% de los votos, al considerar que la gente votó por un gobierno honrado y justo, porque nadie puede estar en contra de la idea de que la mayoría de los ciudadanos mexicanos está harta de la prepotencia, el influyentismo, la deshonestidad y la ineficiencia.

Los compromisos expresados son muy alentadores. Las instituciones nacionales tienen que funcionar de acuerdo con el mandato constitucional. De manera coordinada los Poderes, las tres instancias de gobierno —federal, estatal y municipal—, así como los órganos constitucionales autónomos, tendrán que hacer sus respectivas tareas para interpretar y hacer cumplir el mandato ciudadano que demanda: “Con toda el alma”, poner fin a la corrupción y a la impunidad.

Como Corolario, la frase de Montesquieu: “El propósito de la separación de poderes es la preservación de la libertad”.