Alebrijes abanderan a México ante el mundo: Isaías Jiménez

 

En 1927 Manuel Jiménez fabricó los primeros alebrijes de madera en Oaxaca y jamás imaginó que sentaba las bases para establecer el mercado nacional e internacional de estas artesanías

 

El artesano Isaías Jiménez Hernández es heredero de la tradición familiar de tallado de alebrijes en madera de copal, la cual inició su padre Manuel Jiménez Ramírez, quien en la década de 1920 fue pionero en la creación de tales artesanías en la localidad de San Antonio Arrazola, en Oaxaca.

Este legado fue compartido con alumnos de la Universidad Veracruzana (UV) y público general gracias al taller que impartió en la Escuela para Estudiantes Extranjeros (EEE), del 4 al 20 de junio.

En entrevista con Universo, Isaías Jiménez reveló los orígenes de estas creaciones así como los detalles que las hacen únicas, por las cuales han ganado fama mundial.

Relató que don Manuel nació en la localidad de San Antonio Arrazola en el año de 1919, a donde sus padres llegaron a radicar para trabajar en la hacienda local, en la que se producía aguardiente, panela y azúcar.

Desde muy pequeño ayudaba a su papá a cuidar a sus animales y mientras lo hacía le surgía la idea de fabricarse muñecos para jugar con ellos, ya que su familia, al ser de escasos recursos, no se los podía comprar.

“Para fabricar sus primeros juguetes se inspiró en los animales que cuidaba y los movimientos que estos hacían diariamente al rascarse, caminar o beber agua”, mencionó Isaías.

Los primeros juguetes que fabricó cuando niño fueron de barro, los cuales dejó en el campo y después encontró desechos por acción de la lluvia. A raíz de esa experiencia se le ocurrió fabricarlos de madera, por lo que con un machete empezó a cortar pequeñas ramas de árbol que después tallaba con su navaja.

Probó con madera de distintos árboles hasta que dio con la del copal que es más resistente al sol, pero más suave que otras. Tal hallazgo sigue vigente, pues todos los artesanos que en la actualidad elaboran alebrijes trabajan con ella.

Fue así como en 1927 Manuel Jiménez fabricó los primeros alebrijes de madera sin imaginar que sentaba las bases para establecer el mercado nacional e internacional de estas artesanías.

“Con estas creaciones el hizo mágico a Oaxaca, ya que estas tallas de madera abanderan y representan a México ante los demás países en el mundo”, manifestó.

Comienzos de la fama
Isaías Jiménez relató que Manuel Jiménez atravesaba diariamente veredas para llegar a la ciudad de Oaxaca, en donde buscó tiendas de artesanías para colocar sus productos, mas no las encontró.

Entonces decidió ir de puerta en puerta ofreciendo sus tallas sin pintar en casas particulares. Así conoció a Arthur Train, comerciante estadounidense, quien en 1957 quedó maravillado con las figuras y se las compró todas.

Traín continuó comprando las artesanías de Jiménez y, con el tiempo, le sugirió pintarlas para aumentar su belleza, hecho que fue un reto para el artesano.

Él no sabía dónde comprar la pintura, así que lo que hizo fue usar la corteza de los árboles que encontraba a su paso mientras caminaba por los senderos de Oaxaca, y sumergirla en agua de cal para hacer tortillas, misma que su esposa recolectaba en viejas cubetas.

Don Manuel machacó las cortezas de árbol en este líquido y vio cómo brotaron distintos colores, mismos que usó como pinturas. Para aplicarlas fabricó brochas con carrizo muy delgado e ixtle de maguey.

Tiempo después utilizó anilina en polvo y ésta dio mayor realce a sus figuras, para finalmente terminar pintándolas con pintura acrílica, que tiene una mayor duración y resistencia al sol. Al principio el artesano las decoraba con el acabado tradicional de pelito y mancha, pero las nuevas generaciones pintan grecas, en honor al arte de Monte Albán, correspondiente a la cultura zapoteca.

Las piezas más populares son los nahuales, es decir, animales con rostro humano

Fama Mundial
Isaías Jiménez declaró que la talla de alebrijes en madera de copal se extendió en Oaxaca en 1977, a raíz de que la cineasta Judith Bronowski realizara un documental a Pedro Linares López, artesano de la merced creador de los alebrijes de cartón.

Fue en ese año cuando campesinos Oaxaqueños de poblaciones como San Antonio Arrazola y San Martín Tilcajete dejaron de trabajar el campo y se dedicaron a la fabricación de alebrijes ya que en el extranjero los buscaban tallados en madera.

“Pedro Linares es autor del término alebrije y de la versión de estas artesanías fabricadas en papel maché, mientras que Manuel Jiménez fue el creador de las tallas de animales fantásticos, cuya materia prima es la madera de copal”, destacó.

Isaías Jiménez relató que cuando las artesanías de su papá lo hicieron famoso, recibió la visita de muchos artistas que acudieron para admirar su obra”.

“La casa recibió la visita de los pintores Rufino Tamayo, Roberto Donis y Rodolfo Morales, así como del artista plástico Francisco Toledo, entre otros, quienes fueron a reconocer su talento”, aseguró.

Isaías Jiménez relató que actualmente él y un hermano se dedican a la talla de alebrijes, así como algunos de sus sobrinos.

“Mis dos hermanas también trabajaban en este oficio pero se casaron y lo dejaron debido a la falta de mercado en aquel entonces”, expresó.

Época actual
Isaías Jiménez compartió que él y su familia tallan todo tipo de figuras y que la mayoría de sus obras las crean con base en las peticiones de la gente, quienes piden todo tipo de animales reales y fantásticos, así como dragones.

“Nos gusta tallar todas las figuras y tenemos aprecio por igual hacia ellas ya que somos como una mamá, para la cual no existe hijo feo. Las piezas más pedidas y populares son los nahuales, es decir, animales con rostro humano”, relató.

Mencionó que aún reciben la visita de artistas, entre quienes se encuentran Filemón Santiago, Ariel Mendoza y discípulos de Roberto Donis.

Afirmó que en la actualidad muchas otras comunidades, aparte de Arrazola y Tilcajete, se dedican a la talla de alebrijes de madera e incluso visitantes nacionales y extranjeros acuden a estos pueblos para aprender.

“Aprender a tallar alebrijes de madera es muy pegajoso, es similar a cuando eras niño y comías golosinas”, expresó.

Isaías declaró que fabricar alebrijes de madera fue un oficio heredado por su padre, quien siempre les animó a impulsar este arte, así como a motivar a los jóvenes a hacerlo.

Comentó que actualmente imparte talleres gratuitos de fabricación de alebrijes, en el poblado de San Antonio Arrazola, en su taller ubicado en la calle Álvaro Obregón 1, frente al jardín de niños local.

“Estos talleres, dirigidos a todos las personas que quieran aprender el oficio de la talla de alebrijes, no tienen ningún costo, ya que mi papá siempre consideró que si la vida te brindó algún don, este debes compartirlo y no lucrar con él”, concluyó.

UNIVERSO / Carlos Hugo Hermida Rosales