Buzo tailandés narra su agonía

 

El último buzo en dejar la cueva en Tailandia tras el rescate de los 12 niños y su entrenador relató que justo después de que las últimas personas acababan de ser extraídas, se escuchó un grito del australiano que supervisaba el paso de salida en el que alertaba que las bombas para sacar el agua dejaron de funcionar

 

MAE SAI.

El último buzo en dejar la cueva en Tailandia tras el rescate de los 12 niños y su entrenador relató que justo después de que las últimas personas acababan de ser extraídas, se escuchó un grito del australiano que supervisaba el paso de salida en el que alertaba que las bombas para sacar el agua dejaron de funcionar.

“Si no se bombeaba el agua en ese lugar (una galería tubular en donde había que pasar haciendo contorsiones con el cuerpo) sólo se podía salir con una botella de oxígeno”, dijo Chaiyananta Peeranarong, excomando de la Armada tailandesa.

Entonces los últimos buzos se “precipitaron” para pasar por ese lugar en ‘T’.

Chaiyananta dejó pasar a sus colegas y apenas tuvo tiempo de pasar antes de que el lugar quedara sumergido.

El excomando explicó que la prioridad del equipo de expertos era asegurarse que los niños no entraran en pánico, por ello, algunos fueron sedados y dormidos.

“Dijeron a la prensa que los niños debían aprender a bucear. Esos niños no habían comido en días, ¿dónde hubiesen encontrado la energía para entrenarse? Eso era absurdo”, criticó.

La célula de crisis dijo que los buzos permanecieron con los niños les enseñaron a familiarizarse con el equipamiento para bucear.

“Necesitábamos que supieran cómo respirar y no entrar en pánico (…) que se sintieran seguros”, precisó.

Con información de Excelsior