Tal cual: Con la exportación de estos productos, ¡ya la hicimos!

POR ÁNGEL VERDUGO

Las ocurrencias no cesan; los potenciales secretarios o directores de alguna dependencia y López mismo, ante la presencia del micrófono o cámara o en cuanto ponen un pie en la cabina radiofónica o el estudio de televisión, la ansiedad por echar de su ronco pecho ocurrencias al por mayor, se pone al mando. Estamos, en los días que corren, a querer y no, ante una diarrea verbal imparable.

Al grupo integrado por SánchezUrzúaDurazo Villalobos se ha unido, mediante senda entrevista al Financial Times, la designada por López para ocupar la Secretaría de Economía, Dra. Graciela Márquez. De interesarle dicha entrevista, aquí podría leerla:

https://www.ft.com/content/e1bc19e2-813b-11e8-bc55-50daf11b720d.

Son tales los desfiguros de la eventual secretaria, que un sólo párrafo bastaría para preocuparnos que alguien así, con esa visión y falta de experiencia que ella misma reconoce en la entrevista, fuere a ocupar aquella posición. Transcribo pues: She said boosting domestic production could not only strengthen Mexico’s economy but also open new niche markets, such as exporting artisanal-made mole, a rich chocolate-chilli paste to China, or selling coconut water to millennials.

En traducción libre, de mi responsabilidad, se leería así: Dijo que al impulsar la producción doméstica no únicamente se fortalecería la economía de México sino también abriríamos nuevos mercados de nicho, tales como la exportación de mole producido artesanalmente, una rica pasta de chocolate con chile a China, o mediante la venta de agua de coco a los millennials.

Ignoro si la eventual secretaria de Economía está enterada de las cifras del comercio exterior de México con la República Popular China; por si las Termópilas, como solíamos decir allá por los años sesenta del siglo pasado, las doy enseguida: importaciones mexicanas de la RPCH (2017): 74,145.3 millones de dólares y las exportaciones mexicanas a ese país, alcanzaron ese mismo año (2017) la cantidad de: 6,712.5 millones de la misma moneda.

Sin duda, sería interesante conocer el número de toneladas de mole artesanal que deberíamos exportar año con año a aquel país para reducir, quizás un 5.0%, el déficit en la Balanza Comercial que fue, el año 2017, 67,432.8 millones. ¿Tiene ya ese cálculo la eventual secretaria de Economía?

Y todos ellos están por el estilo; López, para no quedarse atrás, habló ya de que en tres años no importaremos gasolina y, de haber dudado alguien de su interés en la educación superior, anunció también que en el primer año de su encargo se van a construir 100 universidades públicas.

Ante estas ocurrencias sin control alguno, pregunto: ¿Acaso los seleccionados por López para ocupar un alto cargo en su gobierno, él incluido, deben haber perdido todo sentido de prudencia y mesura? ¿Será acaso esa pérdida, el requisito fundamental para ocupar una alta posición en el siguiente gobierno federal?

Por otra parte, entre los 30 millones de quienes votaron por López, ¿habrá uno que piense que eso es viable, tanto lo de la importación de gasolina como las 100 universidades? En caso de que buena parte de esos 30 millones vieren viables esas dos ocurrencias —entre muchas otras—, estaríamos ante un caso peligroso de locura colectiva.

¿Qué nos espera ante tanta falta de cordura? ¿Es posible pensar en un México que llegará a buen puerto el 30 de noviembre del año 2024 o, por el contrario, habría naufragado, casi desde el principio de la travesía?

¡Pobre país!