Nudo gordiano: Voto millennial

POR YURIDIA SIERRA

 

Son los jóvenes quienes representan más del 50% de la lista nominal: 20 millones 927 mil 957 ciudadanos registrados en el padrón electoral son millennials, tienen entre 25 y 35 años de edad.

“No es que los jóvenes no tengan posturas políticas, es que las tienen, pero no ven en ninguno de estos personajes a alguien que los represente. Ése es el reto de cualquiera que pretenda estar en la boleta electoral de 2018…”, escribí hace un par de años. Era la víspera del proceso electoral por la gubernatura en varios estados del país, la del Estado de México una de ellas. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Hoy, mayo del 2018, en plena contienda presidencial, ya con candidatos definidos, ¿cómo es que éstos se han acercado a esos jóvenes que, decíamos, no tienen clara su ideología política o el poder de su participación? ¿Ricardo AnayaJosé Antonio MeadeAndrés Manuel López ObradorMargarita Zavala o Jaime Rodríguez El Bronco les han dicho que votar, más que una obligación, es su derecho? ¿Alguno de ellos se han detenido a analizar cuáles son los intereses de uno de los grupos que podrían definir el resultado de la elección?

¿Por qué? Porque son los jóvenes quienes representan más del 50% de la lista nominal: 20 millones 927 mil 957 ciudadanos registrados en el padrón electoral son millennials, tienen entre 25 y 35 años de edad; 15 millones 42 mil 454 tienen entre 18 y 24 años de edad; juntos suman 35 millones 970 mil 41.

A los primeros los llamamos millennial, a los segundos los conocemos como centennial o Generación Z. Ambas son el bono demográfico juvenil más grande en la historia de México, como lo mostró ayer Abraham Nava en un reportaje especial para Imagen Noticias.

Vemos a los cinco candidatos conducirse con tiento. Dando prioridad a una agenda conservadora como si los jóvenes y su agenda no importaran o lo hicieran menos que sus nichos tradicionales, a los que siempre se dirigen.

En el encuentro que los cinco candidatos presidenciales sostuvieron de manera independiente con estudiantes del Tec de Monterrey, en el campus de la capital de Nuevo León, a todos se les hicieron las mismas preguntas: sobre la interrupción legal del embarazo, el matrimonio igualitario, legalización de las drogas, etcétera.

Ninguno se salió de su discurso ya conocido, a caso sólo Jaime Rodríguez Calderón bromeó sobre el matrimonio, tal como lo hizo en el primer debate: le gusta tanto, que ya hasta lo hizo tres veces; que cada quien se una a quien sea, dijo, pero no se comprometió a dar un paso hacia la legalidad de estas uniones a nivel nacional.

A 46 días de la elección, ¿ya les habrá caído el veinte que aquella era una oportunidad para hablar honestamente y sin filtro con parte de esos jóvenes que son mayoría en el padrón? ¿O cómo planean dirigirse a ellos hasta el final de la campaña? ¿Con memes? ¿Con videos de fácil viralización en redes sociales?

Tres millones 891 mil 876 ciudadanos de la lista nominal del Instituto Nacional Electoral tienen entre 18 y 19 años, ¿cómo se acercan a ellos los partidos o los candidatos independientes? ¿Los invitan a sus mítines? ¿Les prometen una tarjeta con recursos? ¿O los involucran, más que en sus campañas, siquiera para conocer sus necesidades y elaborar diagnósticos que generen políticas públicas en su beneficio y de los jóvenes adultos que están por llegar?

Más allá de lo que vemos en Facebook, Twitter o YouTube, la estrategia política parece estar carente de un lenguaje dirigido a los jóvenes. Peor aún vemos como en todas las campañas se pelean por el voto de la derecha, como si ésta fuera un sector determinante en una elección.

En 2012, el 53% de los jóvenes de entre 20 y 29 años y el 62% de quienes votaron por primera vez acudieron a las urnas. ¿Qué están haciendo los candidatos para asegurarse de que estos números se incrementen el próximo 1 de julio? Hay referencias de que los jóvenes quieren participar, sólo falta que alguien se atreva en verdad a escucharlos.