La suerte de Anaya, y del Frente, en manos de Barreiro

Ricardo Anaya no baja la guardia. Se mantiene en la estrategia del contraataque. En lugar de aclarar las dudosas operaciones inmobiliarias en las que se le involucra, se aferra al discurso del “uso faccioso” de las instituciones para atacar opositores.

En la Convención Bancaria que se celebra en Acapulco, el candidato presidencial del Frente dijo que “La PGR está convertida en una especie de casa de campaña del PRI”.

Es cierto que la PGR se ha prestado al juego del PRI-gobierno. La torpeza del video que balconea a Anaya, a Diego y el “hijo de puta”, que se le atribuyó durante la estancia de ambos en la Procuraduría, no deja lugar a dudas.

Hay un claro sesgo electoral en el escándalo. Al joven panista lo ven como un contendiente que puede crecer y le han sembrado la precampaña de minas que ya ha pisado.

Pero Jorge Castañeda, Denise Dresser, Martha Tagle, Emilio Álvarez Icaza; Los Chuchos, Manuel Granados, Alejandra Barrales, Dante Delgado y todos los que han arropado al candidato del Frente deberían reconocer públicamente que Ricardo Anaya no ha dado una explicación contundente de los negocios inmobiliarios que ampliaron su patrimonio.

El otrora llamado Joven Maravilla nunca ha mostrado el crédito de cinco millones de la casa de su esposa que, según la parte acusadora, sólo valía cuatro millones y medio, para completar los 10 millones que costó la famosa nave industrial, que después vendió al empresario Manuel Barreiro en 54 millones.

Anaya jura que los otros cinco millones salieron de sus ahorros. Tampoco ha sido claro sobre sus relaciones con el empresario amparado ni explica cómo, súbitamente, apareció sentado en 54 millones en una empresa que le costó menos de la quinta parte.

En su discurso en la Convención Bancaria, al abanderado del Frente nomás le faltó pedir que no se investigue el presunto lavado de dinero, porque es un candidato presidencial.

Hay que recordarle que los candidatos no tienen fuero. El del Frente está muy expuesto. Su suerte parece estar en manos del empresario Manuel Barreiro, vinculado a Ricardo, quien enfrenta serias acusaciones de lavado de dinero.

Hay indicios de que Barreiro está dispuesto a cooperar con las autoridades. Otros dos que participaron en la trama ya lo hicieron. Ahora son algo así como testigos protegidos.

Si el empresario habla, el Frente estaría en problemas y Anaya hundido, nos dicen fuentes que siguen las investigaciones.

Le preguntamos a Aurelio Nuño sobre las declaraciones del joven panista en la Convención Bancaria que se celebra en Acapulco. Respondió: “Está ejerciendo presiones políticas sobre la PGR para que no lo investiguen. Nosotros, por el contrario, exigimos que se aceleren.
“Faltan cuatro meses para las investigaciones. La gente tiene derecho a saber si lavó dinero o no”, subrayó.

A José Luis, Chanito, Toledo lo persigue la sombra del exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge. Era su delfín para sucederlo en la gubernatura.
Cuando Marcelo García, hombre cercano a Moreno Valle, me pidió escucharlo, lo dudé, pero al final acepté.

Toledo ya renunció al PRI. Va ahora por la alcaldía de Cancún, pero con la camiseta de la coalición Por Quintana Roo al Frente, con el apoyo, dice él, del gobernador aliancista Carlos Joaquín González.

En la mesa nos contó su verdad sobre lo que ocurre en Quintana Roo y el papel de cacique que juega Jorge Emilio González, otrora Niño Verde. Toledo jura que le tumbaron la candidatura del PRI al gobierno de esa entidad por no aceptar ser un “títere” del PVEM. Ese papel sí lo aceptó Mauricio Góngora y perdió, según Chanito.

Cuenta que Jorge Emilio estaba molesto con el gobierno federal porque no le dieron la candidatura en Zacatecas al PVEM. Para calmarse, el ahora Señor Verde quería poner al góber de Quintana Roo.

El PVEM ahora quiere la reelección de Remberto Estrada Barba en el municipio de Cancún. Cuenta para ello, según Toledo, con el reparto de 65 mil despensas al mes.

El alcalde en funciones llevaría como adversarios a Greg Sánchez, abanderado del PES (la alianza con Morena se rompió a nivel local) y a Mara Lezama, una popular locutora, que iría por el partido obradorista.

Pero su adversario a vencer es Chanito, quien se ganó el respeto de los habitantes de Cancún por su respaldo a los afectados en las cajas de seguridad de First National Security.

Llegó al correo de Arsenal un artículo del sindicato minero. Nos llamó la atención porque venía firmado por Napoleón Gómez Urrutia.
El mensaje contiene obuses contra el senador del PRI, Tereso Medina, dueño, según el exiliado en Canadá, de muchos contratos de protección patronal.

“Lo detallaron las compañeras de las maquiladoras de Coahuila en su encuentro con los congresistas demócratas Bill Pascrell y Sandy Levin, en el marco de la última ronda de negociaciones del TLC”, escribe Napito.

Y agrega: “Ese señor Medina es uno de los autores de la última propuesta de reforma laboral que pretende eliminar los derechos democráticos de los trabajadores para escoger sus sindicatos y perpetuar los salarios de miseria”.

El sindicato minero, paralelamente, envió otro desafiante texto: “Podrán seguir con campañas sucias, pero lo cierto es que Napoleón Gómez Urrutia va a contender por el cargo de Senador de la República, les guste o no.

“No pueden seguir con la mentira de que está vinculado a un asunto del que fue exonerado en 2014 y en el que incluso Interpol resolvió cancelar la ficha roja, por considerar que en México era un perseguido político”.

La pregunta aquí es: si Napito no se robó los 55 millones de dólares de los mineros, ¿dónde están?