Ecos del #8M

“Alguna vez llegué a tener como que paranoia y no quería andar en los camiones, porque cuando iba a agarrar el camión siempre era de que, o pasaba una camioneta o un carro, y aparte blindados, y, aparte, a veces sin placa, entonces eso como que sí asusta. Entonces no quería ni ir a agarrar el camión saliendo de mi casa, ni de regreso, porque al caminar alguien me iba a acosar o a molestar…”: joven sinaloense.

“Una vez estaba esperando un camión y un muchacho me dijo que para dónde iba, que él me llevaba, que me subiera, y yo así como que, ¿qué rollo, para qué?, y aparte era una camioneta demasiado grande. Lo bueno es que pasó mi papá y ya, pero sí me ha pasado muchas veces…”: otra joven sinaloense.

“Hay lugares a los que yo no iría de vestido y mira que las mujeres tenemos la libertad de vestirnos como queremos…”: Luz María Aguilar, guerrerense.

“No me siento libre de ser mujer… no me siento libre de vestir como yo quiera, de comportarme como yo quiera”: Cecilia Gutiérrez, poblana.

“El único momento en el que me siento libre de acoso es en mi hogar, ese es mi refugio, porque en todos lados hay acoso…”: Liliana López, de Tlaxcala.

Estos son algunos de los testimonios que reunimos el jueves en el noticiario de televisión, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y dibujar un mapa sobre cómo las mujeres en México percibimos el acoso. Las respuestas son reveladoras. ¿Se imaginaba usted cómo era un día en la vida de una mujer en Sinaloa? ¿Pensaría que para muchas el único lugar en el que se sienten seguras es en casa?

“Si voy a andar sola por la calle, por ejemplo, prefiero ir, pues, un poco más cubierta por lo mismo, porque sé que puedo arriesgarme a comentarios o a que me siga un hombre o esas cosas, así que sí trato de cuidar mi aspecto…”, nos dijo otra joven de Sinaloa. En cada lugar se vive el acoso según el entorno y sus respectivos peligros.

Sin embargo, algo ha sucedido, no sólo en nuestro país, en todo el mundo. Ahora nuestra voz, nuestras denuncias, aunque expuestas a los cuestionamientos y las dudas —cada vez menos— se ha encontrado con un eco más fuerte y que permanece por más tiempo. “Las excusas se han roto. El silencio también. La apariencia respetable de muchas instituciones se fracturó. Se podría decir que se rompió una presa y una pared de historias de mujeres se derramó, lo que ha sucedido antes, pero nunca de la manera que esta vez. Hoy, las mujeres no sólo han contado historias de ataques y abusos; dieron nombres, y los abusadores y atacantes perdieron empleos, reputaciones, negocios y carreras. Dieron nombres y eso importó; la gente escuchó; su testimonio tuvo consecuencias…”, escribió Rebecca Solnit en The Guardian, el mismo jueves, cuando miles de mujeres en el mundo inundaron las calles de varias ciudades, la Ciudad de México una de ellas, para exigir políticas públicas que garanticen que las mujeres tendremos acceso a derechos tan elementales como lo es decidir sobre nuestro propio cuerpo.

Lo más alentador fue ver que, en todas las movilizaciones que se realizaron, mujeres jóvenes marchaban y se organizaban en redes sociales para unir su fuerza a las otras generaciones que han conocido una sociedad aún más reticente que la que se vive en la actualidad. De eso se tratan estas protestas, de trazar una línea de tiempo. Solnit recordaba que el caso de Harvey Weinstein comenzó a investigarse en 2004, pero a la periodista que llevaba la investigación nadie la escuchó. Catorce años después ese productor está cerca de la prisión, según reveló la policía de Nueva York. Tal vez dentro de catorce años el tema del acoso y abuso sexual ya sea un pendiente menos. Ojalá. Pero lo que importa, además de combatirlo, es entender que la violencia de género va de muchas formas, ésta es una de ellas; y que los temas para asegurar una sociedad con equidad son muchos más. Aunque, sin duda, lo que ha ocurrido en los últimos meses, da efervescencia al debate y nos obliga a llegar a un lugar desde el cual no podamos mirar atrás.

#MeCuentan. Reveladas las listas plurinominales del PRI al Senado. Claudia Ruiz Massieu, Mónica Aspe, Lía Limón. Desde luego, como nos adelantaron, Miguel Ángel Osorio Chong; junto a ellos: Humberto Roque Villanueva, Carlos Aceves del Olmo, Luis Antonio Muñoz, Enrique Galindo Ceballos, María Esther Terán, Lenin Campos, Clara Luz Flores, José Manuel Romero Coello, entre otros. Parece que los priistas están armando una bancada que, gane o no la elección presidencial, será una de armas tomar…