Independientes

Siete mil 221 firmas por día, en promedio, es lo que tendrán que recabar quienes aspiren a aparecer en la boleta electoral como candidatos independientes a la Presidencia de la República.

Una ley hecha a modo de la clase política –que aceptó a regañadientes la figura del candidato sin partido–vuelve muy complicado cumplir con el requisito para participar en los comicios.

Además de las 866 mil 593 adhesiones de ciudadanos que deben reunir como mínimo (esto es 1% de la lista nominal de votantes), los independientes deben obtenerlas en al menos 17 entidades del país. Y en cada una de ellas lograr, cuando menos, un número equivalente a 1% del padrón estatal. Todas, firmas únicas. Y en 120 días.

Aun así, el estreno del derecho de postularse a la Presidencia de la República por la vía independiente ha provocado un gran interés, pues a un ritmo mayor a uno por día han acudido ante el Instituto Nacional Electoral para manifestar su intención de participar.

Ayer, a las 11 de la mañana, lo hizo Margarita Zavala, quien el sábado pasado había renunciado a 33 años de militancia en el PAN.

Hasta las 20 horas del miércoles, habían hecho lo mismo 38 personas, de las cuales 24 habían cumplido con los requisitos para poder recabar las firmas (entre ellos, haber creado una asociación civil y una cuenta para recibir donativos con ese fin).

Otras ocho estaban esperando la resolución de la autoridad, mientras que seis solicitudes más habían sido declaradas improcedentes.

Es muy posible que, incluyendo a Margarita Zavala, el INE autorice a una treintena de personas a proceder con la recopilación de firmas cuando venza el plazo de inscripción mañana sábado.

Los aspirantes tendrán entonces cuatro meses para ello. De ahí sale el promedio de siete mil 221 firmas diarias (300 por hora) que tendrán que obtener en promedio los aspirantes independientes para aparecer en la boleta.

Dada la dificultad, es probable que muchos no lo logren. De entrada, deberían saber que sin una estructura asentada en la mitad de los estados del país, la tarea resulta imposible.

Quizá por eso es deseable que se eleve el umbral de los requisitos para participar. Por ejemplo, en el Reino Unido cualquier ciudadano puede registrarse como candidato a miembro del Parlamento en su distrito, pero debe depositar una fianza de 500 libras esterlinas, cantidad que se le devuelve sólo si obtiene al menos 2% de los votos en la demarcación. Esto, para evitar que se tome a chunga el proceso, como probablemente sucede en México con algunos de los que se han inscrito.

En cuatro meses sabremos cuántos, entre la treintena de participantes, lograrán las firmas.

Por lo pronto, el INE ha diseñado un prototipo de boleta electoral en el que aparecen dos espacios para sendos candidatos sin partido.

Pero imaginemos que, al final, sean cuatro los registrados: Margarita Zavala, Jaime Rodríguez, El Bronco; Armando Ríos Piter y Pedro Ferriz de Con. A reserva de cómo se presenten las campañas, quizá esos independientes puedan reunir, juntos, entre ocho y 10 por ciento de los votos, lo mismo que los tres partidos con menos votación en los comicios federales de 2015, o el doble de los votos nulos en la misma elección.

Muy probablemente a ninguno de ellos le dé para ganar la Presidencia, pero sí podrán, juntos, alterar las preferencias de modo que quien sí gane le deba a los independientes una parte de su éxito.

Si de por sí es complicado –en un escenario de nueve partidos y decenas de procesos concurrentes– predecir quién se llevará el triunfo en los comicios presidenciales de 2018, la variable de las candidaturas independientes vuelve arriesgado todo pronóstico.

Lo que cabe esperar es que la participación de los independientes enriquezca la discusión de los grandes temas que enfrenta el país y no se vuelva el juguete de los partidos dominantes para dividir el voto.

Buscapiés

De obtener el registro como candidata independiente, Margarita Zavala será la sexta mujer en estar en la boleta en una elección presidencial. La primera fue Rosario Ibarra de Piedra, quien contendió en 1982 y 1988. Luego vinieron Cecilia Soto y Marcela Lombardo, en 1994; Patricia Mercado, en 2006, y Josefina Vázquez Mota, en 2012.