¿Pagar impuestos beneficia a los pobres en México?

El flujo monetario del sistema fiscal mexicano favorece a los grupos de población más pobres, porque contribuyen menos pero reciben más beneficios, de acuerdo con un análisis elaborado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Bajo el supuesto de que tanto los ingresos petroleros como propios de los organismos y empresas públicas son de todos los mexicanos, los deciles del I al V, en los que se ubica el 50 por ciento de la población más pobre, aportarían 4% al Producto Interno Bruto (PIB) y recibirían 4.5%. Mientras que el X, en el que está el 10% de la población más rica, aportaría 4.3% del producto y recibiría 2.1%, reveló el CIEP.

No obstante, si las entradas fiscales solo se repartieran entre los trabajadores del estado, en forma de salario, la relación se invierte.

EL CICLO
El sistema fiscal empieza cuando el ciudadano aporta recursos económicos y termina cuando dichos recursos le son devueltos en forma de bienes y servicios públicos.

Pueden llegar en varias formas, mediante las políticas de gasto público en educación, atención a la salud, impartición de justicia e infraestructura; y puede tener variaciones según los supuestos de beneficios y de costos de operación, expuso el investigador.

La apreciación del flujo monetario del sistema fiscal puede cambiar según se defina la propiedad o aportación de los ciudadanos por los ingresos petroleros y por los de las empresas y organismos públicos, así como por los salarios de los trabajadores del Estado.

Así, la incidencia del sistema fiscal en la economía y en la distribución del ingreso depende de los supuestos con los que se pretenda calcular. Los resultados dependen de dos consideraciones: quién es el propietario o causante de los ingresos presupuestarios; y, cuánto del gasto público termina como beneficio y cuánto representa un costo de operación.

Para el primer punto se supuso que tanto los ingresos petroleros como los propios de los organismos y empresas públicas son de todos los mexicanos (lo que implica el reconocimiento de que los recursos naturales y las empresas públicas, son de todos los ciudadanos), que ceden su derecho de uso a la Federación a través del sistema fiscal.

Para el segundo punto se planteó un escenario donde se distribuye el gasto total de las diferentes funciones en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación y otro en el que además se identifican los salarios del gobierno y se distribuyen a la población que reportó trabajar en actividades gubernamentales.

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