Memorias del paladar tapatío

Para hablar de la vida social en Guadalajara y su historia es imprescindible mencionar la llegada de los restaurantes. De acuerdo con Héctor Pérez García, presidente del Capítulo Vallarta de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, la llegada de extranjeros a Guadalajara a mediados del siglo XIX y la fusión de sus cocinas con la estatal originaron la apertura de los primeros establecimientos gastronómicos, en las principales calles de la ciudad: Los Portales y la Plaza de Armas del Centro Histórico.

Fue así que El Café, de Víctor Huber; La Fama Italiana, de José Rolleri; El Frontón, de Hilario Romo y Al Fiel Pastor, de los hermanos Rosas se ofertaban como espacios familiares para almuerzos, comidas y repostería. Además, contaban con áreas exclusivas para los hombres donde se les vendía vinos y licores y la opción de jugar billar y naipes.

Muchos de estos locales eran visitados por los fuereños carentes de acceso a la intimidad tapatía
“La moda porfiriana era proclive a lo francés y así se fueron introduciendo métodos, modos y productos ultramarinos de origen galo a los fogones y marmitas tapatías (…), la asistencia a estos sitios se regía por la clase, el sexo, la hora del día y la ocasión. Muchos de estos locales eran visitados por los fuereños carentes de acceso a la intimidad tapatía”.

Cabe señalar que La Alemana es considerado como uno de los restaurantes más viejos de la Perla Tapatía; fue fundado en 1904. Otros de los más longevos y tradicionales que aún perduran son: El paisano, la primera birrería, fundada por Basilio Hernández en 1930, en la zona de las 9 Esquinas; La Chata, abierto en 1942 por Carmen Castoreña; La Gorda de 1956 y propiedad de Josefina García y Karne Garibaldi, de Néstor Flores Michel e inaugurado en 1970.

La Copa de Leche se suma a la lista de los restaurantes pioneros de la ciudad. Su ubicación en el corazón del Centro Histórico de Guadalajara -justo en Avenida Juárez a media cuadra de 16 de septiembre y ahora conocido como Época de Oro- permitió que este recinto gastronómico no solo ofreciera un menú basado en lo mexicano, pues las fusiones internacionales también eran parte de sus platillos. Además, más allá de la oferta culinaria, La Copa de Leche -fundada a finales de los años 30 por el griego Demetrio Strimpópulos y su compatriota Luis Limberópulos- el restaurante fungió como escenario de la vida social de los tapatíos, quienes anunciaban en EL INFORMADOR bailes y festejos especiales para las Fiestas Patrias, reuniones generacionales, desayunos familiares, así como graduaciones universitarias.

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