A Osorio “lo van a cepillar”, debe rebelarse como Margarita: AMLO.

Margarita Zavala trae al PAN tatuado en el corazón. Así ha sido desde que la conocí en los inicios de la década de los noventa. Felipe Calderón, su marido, era entonces el joven secretario de estudios del CEN de su partido.

Tengo mis reservas sobre la multidifundida versión de que deja al azul para registrarse como abanderada independiente.

Aún no es oficial. Son filtraciones atribuidas a su equipo de campaña.

“Hasta hoy, Margarita sigue siendo del PAN”, nos dijeron sus allegados, y de allí no los sacamos.

De lo que sí estoy convencido es de que la lucha por recuperar los valores que hicieron crecer al partido que fundó Miguel Gómez Morin debe darla Margarita desde adentro.

No es digno de un buen panista abandonar el barco y dejarlo en manos de un capitán que, según ella, lo condujo a la tormenta.

Quiero pensar que la de Zavala es sólo una estrategia para medir, presionar, llamar la atención y que por eso lo dejó correr.

Ni confirmó, ni descartó.

Sólo dijo en redes sociales que hoy a las dos de la tarde hará un posicionamiento sobre la información difundida.

Me atrevo a adelantar que, sin el respaldo del partido y como abanderada independiente, poco tiene que hacer en la elección presidencial de 2018, a pesar de que está bien posicionada en las encuestas.

Pero éstas sólo son un retrato del momento, y a veces ni eso. Y si no que le pregunten a Josefina Vázquez Mota.

Margarita es una mujer de partido. Fue políticamente educada en el partido que llevó a su marido a la Presidencia de la República. Tiene una deuda con Acción Nacional: su permanencia.

No le hace que no se vea ni como candidata presidencial del PAN ni como abanderada del Frente.

Ella es de las que predica que las agendas personales deben subordinarse a intereses superiores y no al revés.

Es lo que le ha reprochado a Ricardo Anaya. Secuestrar al partido para promover sus ambiciones personales.

Si se va, le deja el campo libre a un hombre que el sistema trae en la mira y que se puede tambalear si sus adversarios cumplen la amenaza de “sacarle más cadáveres del clóset”: Ricardo Anaya.

El campo quedaría libre para uno que calladito, calladito, allí la lleva: Rafael Moreno Valle.

Andrés Manuel López Obrador se trepó en el tema Margarita. No dejó pasar la ocasión. “Hace bien la esposa de Calderón en rebelarse. Está mejor posicionada y la excluyen”, destacó. “Chong debe hacer lo mismo: Lo van cepillar”, escribió en Twitter.
El Peje ve y analiza las encuestas. Sabe que el secretario de Gobernación es el priista mejor posicionado en las preferencias electorales. Es también el candidato de la militancia dura del tricolor.

Pero AMLO también sabe que las posibilidades del hombre de Bucareli son escasas frente a Meade, Aurelio o incluso Narro.

No parece estar en el ánimo del presidente Peña.

Nos topamos ayer con Alito Moreno, gobernador de Campeche. Anda en la Ciudad de México negociando más presupuesto para su estado.
Le preguntamos qué van a hacer los gobernadores frente al proceso de selección del candidato presidencial del PRI, que ya está a la vista.

“Yo voy a hacer lo que diga Peña. Le debo todo lo que soy. Apoyaré al que él decida”, nos dijo.

¿Y los demás gobernadores?, preguntamos. “También”, respondió contundente.

Los panistas no paran de romperse la madre en el Senado. No hay otra expresión para describir el tamaño de la polarización que se registra en el grupo parlamentario que coordina Fernando Herrera.
Es una auténtica guerra civil la que se libra.

Nos acercamos ayer a Ernesto Ruffo para preguntarle sobre la posible salida de Margarita del PAN. “Nos dio un plazo de 38 horas”, dijo con la sonrisa en la boca. “O es ella o deja el PAN”, completó.

Y se le fue con todo a los rebeldes: “Hay que aprovechar para expulsar la pus, a los traidores…”.

—¿Se refiere a los cinco senadores rebeldes del PAN?, preguntamos.

—A los seis. También a Pedroza.

Los otro cinco “traidores”, según Ruffo, son Ernesto Cordero, Roberto Gil, Javier Lozano, Jorge Lavalle y Salvador Vega.

A Lavalle, senador por Campeche, le dio risa que Herrera declarara que los llamados “senadores rebeldes” son todos plurinominales. Le parece increíble que el coordinador parlamentario del PAN no sepa que ni él, ni Javier Lozano, son senadores de primera minoría.
“Soy el senador que más votos le trajo al PAN. Perdí por diez mil votos”, nos dijo.

Ya encarrerado, nos hizo notar que esa idea del Frente Ciudadano por México ya salió muy cara para el PAN y el PRD. Ambas agrupaciones se han visto disminuidas por la división que el FCM provoca en sus filas.

Con sorna se refirió al rechazo de las cúpulas del PAN y el PRD a la propuesta de Margarita, Moreno Valle y Silvano, de elegir al candidato presidencial en una consulta abierta.

“Es un Frente Ciudadano que no acepta que los ciudadanos elijan al candidato presidencial”, comentó con sorna.

Nos cuentan que el exgobernador de Oaxaca Gabino Cué y su millonario operador en la sombra, Jorge Castillo, andan muy nerviosos por la detención, en la Ciudad de México, de Gerardo Cajiga y Enrique Arnaud.
Le temen a lo que puedan decir.

Ambos fueron secretarios de finanzas del anterior gobierno oaxaqueño y los detuvieron el meritito 19 de septiembre. Eso ayudó a que nadie los volteara a ver.

Están acusados de peculado por 100 millones de pesos en detrimento del erario.

Una bicoca si le creemos a El Financiero, que calcula la fortuna de Jorge Castillo en siete mil millones de pesos.

La secretaria de la Función Pública en el estado tiene abiertos 27 expedientes por responsabilidad administrativa en contra de 30 funcionarios del anterior gobierno del estado.

FRANCISCO GARFIAS