La Sedarpa en Veracruz, las mismas trapacerias de siempre

Samuel Aguirre Ochoa

Por décadas se ha venido señalando que la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesquero (SEDARPA) en Veracruz no cumple su función; en todas las administraciones se ha criticado a los funcionarios que la encabezan de no diseñar y poner en práctica una política agropecuaria cimentada sobre bases científicas, que permita elevar la producción y la productividad en el campo, de tal suerte que se produzca una mayor cantidad de productos, a menores costos, y los productores se vuelvan competitivos en el mercado nacional e internacional; para que puedan vender sus productos a buen precio y obtener el dinero necesario para sostener a sus familias. Siempre que se habla y se ha hablado de la SEDARPA se relaciona con fraudes, estafas y engaños a los campesinos y de que los funcionarios que están al frente de la misma no tienen el perfil para dirigir un sector tan importante de la economía veracruzana.

Pudiera pensarse que dichos señalamientos son ataques infundados, pero la realidad del campo veracruzano confirma en forma contundente, que en efecto no hay una política agropecuaria que haga productivo al campo, pues éste se encuentra postrado, descapitalizado, con altos grados de emigración y la inmensa mayoría de los campesinos en una gran pobreza. A pesar de que Veracruz cuenta con gran cantidad de riquezas naturales no es autosuficiente en la producción agropecuaria, por ejemplo, se tienen que importar alimentos básicos como por ejemplo, maíz, arroz, frijol, leche, trigo, soya, algodón, nabo y mojarra tilapia.
Un vivo ejemplo de las trapacerías de la SEDARPA, que hoy encabeza el médico cirujano partero Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, lo están padeciendo los productores de maíz organizados en el Movimiento Antorchista, quienes desde el inicio de la actual administración plantearon el programa de semilla y fertilizante subsidiado, que desde hace más de 14 años han venido desarrollando con resultados exitosos en varias zonas del estado, que consiste en que el productor aporta el 50% del costo de ambos insumos y el gobierno el otro 50%. Este asunto, desde el inicio de la administración se le planteó al gobernador, quien se lo encargó al flamante Secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, quien a su vez le habló al titular de la SEDARPA para que resolviera el problema.

¿Pero qué ha sucedido después de esto? Que se han llevado a cabo infinidad de reuniones entre los representantes de los productores y los funcionarios de la SEDARPA, en donde se acordó destinar 3 méndigos millones de pesos para el citado programa de semilla y fertilizante (digo méndigos, porque es una cantidad ridícula para las necesidades del campo). Pero para desgracia de los campesinos, se pasó el período de siembra de temporal y la SEDARPA no aportó lo que le correspondía para la compra de la semilla, lo que trajo como consecuencia que los campesinos redujeran drásticamente la superficie sembrada, como por ejemplo en siete municipios productores de maíz en la zona sur del estado, el año pasado se sembraron 5,700 hectáreas, y en el actual sólo alrededor de 2 mil; hecho que va a repercutir en la economía de los pequeños productores. Otro ejemplo, es el caso de Villa Azueta, municipio en el cual los campesinos van a sembrar más o menos la misma superficie que el año pasado, pero a costa de endeudarse con las cajas de ahorro.

Derivado de este primer incumplimiento, se acordó que los 3 millones de pesos pactados se ocuparan para adquirir fertilizante, pues tal insumo puede aplicarse después de la siembra. Pero qué ha sucedido al pasar de los días: que los campesinos ya aportaron la parte que le corresponde y la SEDARPA no ha cumplido con su parte y, por tanto, la empresa no ha surtido dicho insumo. Lo peor reside en que ya se pasó también el período de fertilización, de tal manera que de entregársele de nada serviría a los campesinos, hecho que se va a reflejar en una menor productividad por hectárea en detrimento de su economía. Es decir, la SEDARPA de nueva cuenta engañó a los campesinos.

Otro caso similar a éste, es el de los productores de plátano de la zona de San Rafael, quienes fueron terriblemente afectados por el huracán Franklin el pasado 10 de agosto. Aquí la SEDARPA y la SAGARPA se comprometieron con los productores a pagar el seguro catastrófico y apoyar con un programa de incentivos para la producción para restablecer las plantaciones, y a 45 días del desastre, no han cumplido, dejando a los campesinos en la total indefensión económica.

De aquí debemos concluir que los actuales funcionarios de la SEDARPA son la misma gata, pero revolcada, que están haciendo exactamente lo mismo que las anteriores administraciones. Incluso me atrevo a decir que están peores, porque éstos últimos, los funcionarios anteriores, ante las exigencias de los campesinos, en algo los apoyaban. Ahora, aunque los campesinos levanten la voz y exijan lo que por derecho les corresponde, pues los dineros que están solicitando ya están aprobados en la Federación, y por ley deben aplicarse, los actuales funcionarios, no lo hacen así. Sólo se les engaña, se les dan largas, para que se desesperen, dejen de exigir, y los funcionarios del cambio puedan después, usar el dinero a su antojo, en sus propios ranchos o apoyando de manera facciosa a las organizaciones afines al partido político al que pertenecen éstos.

Como ya lo hemos dicho con anterioridad, los Antorchistas rechazamos estas corruptelas que afectan en forma determinante el desarrollo del campo y de la producción agropecuaria; que benefician sólo a unos cuantos, pero que afectan a Veracruz y al país entero, en particular a los sectores pobres de la población. Denunciamos en forma enérgica el cinismo con que actúa la gente de la SEDARPA y reiteramos nuestro punto de vista, en el sentido, de que esta situación sólo se acabará, cuando la mayoría del pueblo trabajador se organice y haga a un lado a estos gobernantes, verdaderos caciques que se oponen al progreso social y económico de las mayorías.