José María Morelos y Pavón; un pensador en la insurgencia

En 2012, un juego de hojas numeradas, incluidas en un tomo encuadernado con impresos de finales del siglo XVIII, llamó la atención del investigador Jaime Olveda. En la portada alcanzó a distinguir, escrito en latín, el título del folleto: Theses Philosophicae que presentaba Josephus Maria Morelos en el año de 1795. El impreso había pertenecido al académico estadunidense Miguel W. Mathes, que antes de su muerte había donado su biblioteca a El Colegio de Jalisco para conformar el fondo que ahora lleva su nombre.

Perdidas entre otros 12 impresos que conforman la miscelánea Actos, las 31 páginas que el autor dedica a la Virgen María, y antecede con un epígrafe de Lucrecio, son uno de los escasos escritos tempranos, ubicados hasta ahora, del Siervo de la Nación. Las Tesis filosóficas fueron escritas por Morelos pocos meses antes de emprender el viaje de Valladolid (hoy Morelia) a la Ciudad de México para examinarse en la Real y Pontificia Universidad de México y recibir el grado de Bachiller en Artes.

“No se trata de una tesis tal como las conocemos ahora, porque en esa época no se pedía una tesis escrita como requerimiento para obtener el grado de Bachiller o cualquier otro”, explica a Excélsior el historiador Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva, “en realidad es un texto de un acto público que José María Morelos presentó en Valladolid, en el Convento de La Merced a principios de 1795, justamente antes de venir a la Ciudad de México”.

Por el año en que Olveda hizo su descubrimiento, Hernández Silva llevaba a cabo la recopilación en diez tomos de todos los documentos que se conocen hasta el momento sobre Morelos. El investigador se puso en contacto con él y le ofreció las Tesis… para incluirlas en su proyecto, pero éste pidió, primero, corroborar la autenticidad del impreso y, de ser fidedigno, ofreció hacer una edición especial del documento, ante su importancia histórica.

El resultado fue un estuche, que asemeja la encuadernación en piel de Actos, donde se incluye el facsímil del impreso de 1795 y dos folletos que contienen estudios de Olveda y Hernández Silva, así como dos traducciones del latín al español hechas por José Quiñones Melgoza y Juan González Morfín. La edición fue un esfuerzo conjunto entre El Colegio de Jalisco, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Azcapotzalco, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y el Centro de Investigaciones y Estudios Históricos (CIEH).

Cuando Hérnandez Silva planteó la relevancia del impreso, no se equivocó. Afirma que las Tesis filosóficas de Morelos confirman que el llamado Siervo de la Nación no fue “ni un soldadote”, como hasta ahora se ha creído, ni “un párroco cualquiera”; el historiador dice que Morelos “formaba parte de ese grupo ilustrado en el clero que tenía razones sociales, pero también intelectuales por las cuales luchar en la Independencia”.

IMPRESO EN LA CIUDAD de México

En la portada de Tesis filosóficas aparece que fueron “grabadas en la Imprenta de los herederos de Don Felipe de Zúñiga y Ontiveros”, que se ubicaba junto a la calle del Espíritu Santo. En abril de 1795, Morelos estaba llegando a la Ciudad de México para examinarse como Bachiller y bajo el brazo llevaba el manuscrito de sus Tesis…; aún es una incógnita cómo fue que el prócer obtuvo dinero para dirigirse a la imprenta de Ontiveros y pagar su impresión.

“Morelos aprovechó su estancia en la capital y quiso darse el lujo de mandar imprimir este acto público que había presentado en Valladolid. En realidad se hacían muy pocos ejemplares, los impresos se hacían para que el propio impresor o el que lo financiaba los distribuyera entre sus amigos o familiares, entre personas que sabía que lo iban a leer. Eran muy pocos los que se imprimían. Yo me imagino que Morelos, del que sabemos que su condición económica no era muy buena, debió haber mandado imprimir muy pocos y de ahí justamente la rareza del documento”, comenta Hernández Silva.

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