Gamboa, los aspirantes presidenciales y el “ensayo fallido…”

La cara del senador Joel Ayala lo decía todo. Ni a él, ni a su compañera de bancada, ni a otros legisladores del PRI les gustó la votación sobre los aspirantes presidenciales de ese partido que organizó Emilio Gamboa, coordinador de la bancada del PRI en la Cámara alta.

El inédito ejercicio levantó polvareda.

El cenecista Gerardo Sánchez hizo saber que dejó en blanco su boleta. Es el único que reveló el sentido de su voto.

Uno más, el líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, sí voto, pero coincidió con Ayala en que esa decisión “le corresponde al Presidente de la República”.

La vigencia del dedazo, pues…

El senador chihuahuense, Patricio Martínez, quiso proponer una salida salomónica al diferendo. “Quien piense que la decisión del candidato es del Presidente que lo escriba”, señaló.

La encuesta se hizo el martes. Nada se sabe del resultado, ni cuántos son los que lo validaron. Pero de que alborotó el gallinero, lo alborotó.

Ayala, líder de los sindicatos de trabajadores del Estado, está convencido de que ese tipo de “encuestas” vulneran la cohesión y unidad del Grupo Parlamentario del PRI. “No se respetan los tiempos del partido. Es un ensayo fallido”, sintetizó.

En la boleta que Gamboa distribuyó puso los nombres de cuatro de los aspirantes que él mismo “destapó” en rueda de prensa hace semanas: José Narro, José Antonio Meade, Aurelio Nuño y Miguel Osorio.

Adicionó un cuadro que decía “otros”, para que los senadores pusieran al que quisieran.

Dejó fuera a “cuadros destacados” del partido como su “brother” Manlio Fabio Beltrones; Enrique de la Madrid, su paisana Ivonne Ortega, o Pepe Calzada.

“La salidita suave”, comentó, irónico, Joel Ayala.

El coordinador priista dice que la encuesta ilustra que en el PRI ya no se elige por “dedazo”. “El dedazo está en otros partidos”, agregó, en abierta referencia al ungimiento de Claudia Sheinbaum como candidata de Morena a la jefatura de Gobierno.

El asunto trascendió más allá del Senado. César Camacho, coordinador de los diputados del PRI, y Jorge Carlos Ramírez Marín, presidente de la Mesa Directiva de ese órgano legislativo, de plano se deslindaron abiertamente del ejercicio.

“No son tiempos de encuestas”, declararon.

Camacho agregó: “El partido tiene instancias para definir sus candidaturas. Esa no es la manera de procesar el punto de vista y las decisiones del partido. No lo haría (con los diputados) porque no son los tiempos ni los mecanismos a los que el PRI está habituado.

En el equipo de Emilio Gamboa nos dicen que los resultados le serán entregados al presidente del partido, Enrique Ochoa. Pero Joel Ayala asegura que el nombre del mero mero del Revolucionario Institucional “ni se mencionó”.

Ya que estamos. En este espacio publicamos que Enrique de la Madrid no estuvo en la última comida de los diputados con el presidente Peña. Es un error. El secretario de Turismo sí estaba presente.

Lo aclaramos porque en esa comilona el primer mandatario dijo que el próximo candidato del PRI a la grande estaba en el salón. Por falta de rigor lo dejamos fuera de la contienda.

Los que en realidad no estaban son el autodescartado Luis Videgaray y la exgobernadora Ivonne Ortega.

La nota apareció en El País bajo el encabezado Un embajador de México ocultó un millón en un banco de Andorra.
Título sugerente, prejuiciado, acusador.

El texto hablaba de Francisco Arroyo Vieyra, embajador en Uruguay, expresidente de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados. Decía que durante años ocultó 1.2 millones de dólares en una cuenta de la Banca Privada de Andorra.

Esta Banca fue intervenida en 2015. Había denuncias de que organizaciones criminales la utilizaban para blanquear dinero, asegura El País.

En otras circunstancias nos hubiese parecido normal el camuflaje de billetes por parte de un político mexicano. Sabemos de muchos que sacan su dinero para no declararlo u ocultarlo.

Pero en este caso se nos hizo extraño. Hace muchos años conocemos a Arroyo. No necesita esconder dinero para evadir impuestos. Para salir de dudas le escribimos un WhatsApp.

—¿Ocultaste la lana?, le preguntamos.

—Never (nunca). Litigo de siempre. Nunca contra el Estado, nunca contra Guanajuato. Tengo un asociado que es una lumbrera.

“Después de dos años de un pleito largo y tedioso gané una lana. Me la pagaron en Andorra. La dejé varios meses porque mi depa lo tenía que pagar diez meses después.

“Cuando la quise sacar, BPA estaba intervenido. Los impuestos me los descontaron cuando la empresa en México me pagó. Luego de investigarme hasta las axilas, BPA liberó la lana. Con eso pagué mi departamento. Hasta allí.”

Arroyo cree que detrás de esta nota hay algo más de fondo. “Créeme que estoy limpio. Pero si Morena pide mi cabeza, que me decapite Layda, que es mi amiga”, concluyó.

Habla Ángel Ávila, presidente del Consejo Nacional del PRD: Pablo Gómez dice que se va del PRD por “convicción”, pero está en la lista de diputados de Morena. Carlos Sotelo es dirigente en el sol azteca, pero pasa información a otro partido. “Cobra en el PRD y trabaja para López Obrador”. Víctor Hugo Romo y Beatriz Olivares se mantienen en el PRD, pero militan para Morena. “A todos ellos les vamos a iniciar un proceso de expulsión”, adelanta. Aclara que doña Ifigenia Martínez, una histórica del PRD, también le cierra el ojo a Andrés Manuel, “pero a ella no la vamos a tocar”. Otro que anda en problemas con la cúpula nacional del PRD es Alejandro Cuevas, dirigente estatal en Yucatán. Otros Motivos. Este hombre se brincó las instancias del partido. No acepta la alianza con el PAN bajo ningún esquema. Ni con el Frente. “Es la derecha”, dice.

FRANCISCO GARFIAS